El coronavirus se expande por el mundo y los líderes planetarios, funcionarios y sus familiares no están “inmunes” ante la enfermedad.

El coronavirus se expande por el mundo y los líderes planetarios, funcionarios y sus familiares no están “inmunes” ante la enfermedad.
Uno de los primeros casos se presentaró en Irán. Desde la muerte del embajador en El Vaticano hasta el contagio de varios ministros y diputados del parlamento de Teherán
En occidente, una de las primeras personas cercanas al poder en enfermarse fue Sophie Gregory. Es la esposa del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. El premier canadiense debió ingresar en cuarentena inmediatamente.
España es uno de los países europeos más golpeados por la pandemia. Y lo mismo ocurre con sus líderes y dirigentes.
Los reyes de España debieron ser sometidos a un examen de control ante el peligro de contagio. Tanto para Felipe VI como para Letizia el resultado fue negativo.
Pero la reina debió permanecer en cuarentena porque tuvo un contacto cercano con una ministra del gobierno que sí enfermó de coronavirus. Se trata de Irene Montero, jefa de la cartera de Igualdad.
Montero es la esposa del vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, que lógicamente debió guardar cuarentena, que interrumpió cuando España debatió el inicio del aislamiento total.
Pero también está infectada la vicepresidenta primera, Carmen Calvo. Así como Quim Torra, el “president de la Generalitat” catalana y la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Un caso aparte es el líder del partido de extrema derecha VOX, Javier Ortega Smith. Se sintió afiebrado en el inicio de la epidemia, pero en lugar de dar aviso, participó de un masivo acto partidario en un lugar cerrado.
Emmanuel Macrón, el presidente de Francia, tuvo un momento de incertidumbre, cuando uno de sus ministros, el de cultura, Frank Riester, se enfermó.
El año 2019 fue muy agitado para los negociadores del “Brexit”. Ya en este 2020, con la desconexión en marcha, el representante europeo de esa deliberación, Michel Barnier, se enfermó.
Pocos días después, al otro lado del Canal de la Mancha, llegó la noticia de que el negociador británico, David Frost, dio positivo.
El 25 de marzo, la Clarence House, el sitio oficial del príncipe de Gales, informó que el heredero al trono de Inglaterra de 71 años, tenía síntomas leves "pero por lo demás se mantiene con buena salud".
Pero después de una semana de controles, este lunes 30 se informó que abandonó el aislamiento.
El primer ministro de Gran Bretaña apostaba por una “inmunidad de rebaño”. Es decir, que se contagie la mayor cantidad posible de personas, de manera controlada, para conseguir inmunidad para todo el resto.
Pero la previsión de un sistema de salud desbordado que no diera abasto y una proyección de posibles 500.000 muertes lo hicieron cambiar de planes.
En ese debate, el 27 de marzo, anunció por Twitter: “En las últimas 24 horas, tuve síntomas leves y di positivo en el test de coronavirus". Al igual que el titular del NHS ( National Healh Service) y Chris Whitty, el principal asesor en salud de Johnson.
Pocos días más tarde, el príncipe Alberto, el responsable de la familia Grimaldi en la administración de Mónaco, dio positivo. En un comunicado oficial, el principado aclaró que "no había preocupaciones por su salud".
En Alemania, Angela Merkel, debió superar una primera prueba del coronavirus, cuando estuvo en contacto con un médico infectado.
Ahora es el primer ministro de Israel el que debe estar en cuarentena, aislado. Rivka Paluch, asesor de Benjamin Natanyahu, está infectado, al igual que su mujer.
Los dos casos más relevantes, por su “escepticismo” ante la pandemia, son los de los presidentes de Estados Unidos y de Brasil.
Donald Trump dijo que “el coronavirus no tiene ninguna chance frente a nosotros”. A los pocos días, recibió la visita del presidente Jair Bolsonaro. Su ministro de Gobierno, regresó a Brasil con coronavirus. En la Casa Blanca, un test de urgencia permitió saber que Trump no se había infectado.
Hoy Estados Unidos es el país con más casos de COVID-19 en el mundo.
Jair Bolsonaro, también superó el examen de rigor. El presidente del Brasil dice que “cerrar el país aislándolo, es ir hacia el caos”. Repite que en su caso, si se enfermara sería un “resfriadinho”.