Boris Johnson se paró de inmediato para responder. Acodado sobre la mesa que preside los debates, dijo: "No se de que me habla, porque si algo hice como primer ministro fue tomar todas las decisiones con responsabilidad".
Los gritos de desaprobación y las risas se mezclaron en la cámara de los comunes.
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Un gesto que lo dice todo: el conservador Davis, rechaza la respuesta del primer ministro Johnson ( Foto: Parlamento Británico)
De mal en peor
Minutos antes de ese duro pedido de renuncia, Boris Johnson tuvo que soportar otro golpe: el legislado, Christian Wakeford se pasó al laborismo. Pertenece a lo que en Gran Bretaña se conoce como "red wall" los distritos del centro y norte de Inglaterra dominados por el laborismo ( "pared roja" por el tradicional color del partido Laborista). Wakeford era un gran defensor del primer ministro en "terreno enemigo". Este pase de bando, lo pone en peligro si llega a prosperar el pedido de una moción de censura. Solo hacen falta 54 votos para que la moción deba tratarse por el pleno de los comunes. Aunque para que triunfe la remoción del premier hace falta una mayoría calificada entre los 650 miembros del Parlamento.
"Esperen el informe de Sue Gray"
Esa parece ser la única base que le queda a Boris Johnson. La funcionaria es la relatora del informe que se encargó sobre las responsabilidades por las "fiestas" en el 10 de Downing Street durante el período de aislamiento para la población por la segunda ola de coronavirus. Con la impactante revelación de que una de esas fiestas se realizó mientras era el duelo nacional por la muerte del príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II.
Boris Johnson repite que el solo se enteró de las fiestas cuando fue a llamar a sus empleados y colaboradores para continuar las reuniones de trabajo. Confía que esa versión será la que aparezca en el veredicto de Sue Gray. Pero ya hay muchas pruebas que sugieren que el primer ministro, lisa y llanamente, miente.
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Dominic Cummings, el exfuncionario de Johnson, que puede sepultar su continuidad como primer ministro si muestra pruebas sobre el "partygate" (Foto: Archivo)
Una carta secreta
Los medios británicos especulan con que Sue Gray llame a prestar declaración a Dominic Cummings. El funcionario estrella de Johnson para sacar adelante el Brexit. Renunció en noviembre de 2020 cuando su amigo y aliado, Lee Cain, no fue nombrado jefe de gabinete de Johnson. Cain quien era el director de comunicación, renunció y con él se fue Cummings. Desde entonces, los medios aseguran que quedó resentido con el primer ministro.
Este es le momento para una "vendetta" contra Johnson. Si tiene pruebas por la "irresponsabilidad" de su exjefe en el "partygate", la suerte de Boris puede estar sellada.
Como le recordó Davis a Johnson ante el pleno de los comunes:
“Liderazgo significa asumir la responsabilidad incluso cuando se trata de culpa. Y Usted, no lo hizo".