Escándalo Político

Boris Johnson, cada vez más comprometido por las fiestas durante la cuarentena

El primer ministro de Gran Bretaña, acorralado por las denuncias sobre fiestas en el 10 de Downing Street en pleno aislamiento por la pandemia de coronavirus.
Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
Boris Johnson atribulado en el Parlamento. Las denuncias por el partygate lo colocan en su peor momento político como primer ministro británico (Foto: Cámara de los Comunes)

Boris Johnson atribulado en el Parlamento. Las denuncias por el "partygate" lo colocan en su peor momento político como primer ministro británico (Foto: Cámara de los Comunes)

Boris Johnson está acorralado y cada día que pasa es peor. El "partygate", el escándalo por las fiestas en la residencia del primer ministro británico mientras regía un duro aislamiento para la población, deja día a día nuevas revelaciones. Ahora, el nuevo episodio que pone en jaque al mandatario no es otra fiesta, sino su llamativa estrategia de defensa.

"Yo me salvo solo"

"Yo me salvo solo" parece ser la "doctrina Boris" del momento. Al menos para parte de la prensa de su país. El Daily Mirror publicó en su edición de este lunes que se registró una "nueva fiesta (en el 10 de Downing Street) revelada cuando Boris Johnson culpa a los ayudantes para salvar su trabajo".

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El daily Mirror asegura que el plan de Boris Johnson para salvarse del

El daily Mirror asegura que el plan de Boris Johnson para salvarse del "Partygate" es entregar a sus colaboradores (Foto: Daily Mirror)

El diario, con tinte sensacionalista, anunció el descubrimiento de otra fiesta, lo cual deja desdibujado por completo el lugar que sirve tanto como residencia del primer ministro como la sede del gobierno nacional.

Sumado a esto, el "Mirror" publicó una investigación exclusiva que le permite asegurar que la estrategia defensiva de Johnson es tan simple como cuestionable: Entregar a sus colaboradores (ministros, secretarios y consejeros) para salvar su investidura.

Esta táctica ya se observó cuando el mandatario dijo que comprendió que había una fiesta en el área de gobierno cuando fue a un jardín para convocar a sus colaboradores a seguir trabajando y los vio celebrando animadamente.

La respuesta del líder de la oposición, Keir Starmer, fue directa: "Se acabó la fiesta, primer ministro. La única pregunta es: ¿lo echará el público británico? ¿Lo echará su partido? ¿O hará lo decente y renunciará?".

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"El juego terminó. Renuncie" pidió por Twitter el líder laborista a Boris Johnson (Foto: cuenta de Twitter de Keir Starmer)

Pero la estrategia choca contra un muro difícil de trasponer: Las investigaciones periodísticas. Una foto publicada por el Mirror muestra sonrientes, pero además, a muy poca distancia y sin barbijos a la primera dama, Carrie Johnson junto a su amiga Anna Pinder.

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Mientras había un duro confinamiento en Gran Bretaña, en la casa del primer ministro así estaba la primera dama Carrie Johnson junto a su amiga Anna Pinder. (Foto: Daily Mirror)

Mientras había un duro confinamiento en Gran Bretaña, en la casa del primer ministro así estaba la primera dama Carrie Johnson junto a su amiga Anna Pinder. (Foto: Daily Mirror)

Además, otra fotografía terminó por desatar el escándalo. En la imagen se ve a un empleado de una tienda llevando hasta el 10 de Downing Street una caja con una "heladera" con un valor de 145 libras. Ese artefacto, ya operativo, cuenta con una capacidad para 34 botellas.

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La sombra de Boris Johnson

Esta situación despertó varios interrogantes en el país y una mujer se encargará de investigarlos. Se llama Sue Gray, tiene 64 años y está casada con Bill Conlon, un cantante de música country de Irlanda del Norte.

Es la segunda secretaria permanente de la oficina del gabinete. Un cargo que en sí mismo no dice mucho, pero su misión puede ser devastadora para Boris Johnson: debe investigar las cuatro fiestas conocidas hasta ahora que el primer ministro Boris Johnson celebró en la residencia oficial del gobierno británico.

Ella debe realizar un informe perentorio sobre la conducta y responsabilidad del primer ministro. Si Sue Gray concluye que el mandatario rompió el código de conducta de Downing Street, Boris Johnson quedará al borde de una moción de censura -perdida de confianza para seguir encabezando el gobierno- o de su renuncia para evitar un escándalo mayor.

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En un intento por sobrevivir al escándalo, los medios dan como "una cortina de humo" una serie de anuncios de política, incluido poner a los militares a cargo de evitar que las embarcaciones pequeñas crucen el Canal de la Mancha.

Es que por el "Brexit", la "frontera" entre ese país y Europa, desde Francia, revivió. Son numerosas las embarcaciones con inmigrantes ilegales que se lanzan a la aventura de cruzar el canal de la Mancha.

Boris Johnson prometió enviar incluso tropas del ejército y la marina a custodiar las costas del canal. Pero hoy, a prioridad para la política y la opinión pública es otra. ¿Saldrá inmune el mandatario de este escándalo?

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