Por eso, dicen que llegó el momento de hacer algo.
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No es en África, sino en Colombia. Hipopótamos nadan en el río Magdalena (Foto: gentileza El Espectador).
Un complejo método para controlar a la "plaga" de hipopótamos
Es el animal más grande que vive en Colombia. Pero al ser una especie "implantada", los biólogos advierten sobre los problemas que esto ocasiona al medio ambiente. Un ejemplo similar es el de los castores en la provincia de Tierra del Fuego.
Los hipopótamos "dominan" una zona tan amplia con consecuencias muy nocivas: alejan o depredan a especies autóctonas, afectan a los cultivos de los pobladores y, además, son agresivos y han atacado a personas, por ejemplo, que nadan, navegan o pescan en el río Magdalena.
Durante la pandemia, en todo el mundo se vieron imágenes curiosas. Con las personas aisladas en sus casas, animales silvestres deambularon por calles céntricas. El espectáculo en Colombia fue todavía más excéntrico. En el pueblo de Doradal, por ejemplo, los que vagaban por las calles eran los hipopótamos dejados por Pablo Escobar. Un peligro claro para la población de la localidad cercana al río Magdalena. Tanto se adaptaron a su nuevo hábitat, que hasta se produjeron accidentes automovilísticos graves al cruzarse en las rutas y caminos.
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Un violento choque, un automovilista embistió a un hipopótamo en Doradal, Colombia. (Foto: Gentileza El colombiano)
Es por eso que la campaña del gobierno es un trípode para intentar controlar, por primera vez, la plaga de los hipopótamos.
La primera opción es la de matarlos para hacer caer drásticamente su población. No es posible ni es la intención eliminarlos a todos. Será una cuestión selectiva. La segunda opción es más compleja y de más largo plazo: esterilizarlos.
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En plena pandemia, un hipopótamo camina por las calles desiertas de Doradal, Colombia (Foto: captura de TV).
Para ello, es necesario dormirlos con dardos tranquilizantes y realizarle la operación necesaria para que los machos y las hembras no puedan reproducirse. Cuantos más se logre esterilizar, más rápido irá decreciendo la superpoblación de esta plaga.
El último método es simple, pero muy burocrático para instrumentar: se trata de capturarlos para poder relocalizarlos en reservas o parques en todo el mundo. El gran obstáculo es que con los zoológicos en retirada, las opciones disminuyeron muchísimo. Quedan abiertas las posibilidades de reubicarlos en algunas reservas. En ese sentido, lo mejor sería en el África, su lugar natural, pero el problema es que al llevar por lo menos tres generaciones ambientadas a otro lugar, aunque sean salvajes, no se puede garantizar cómo pueden relacionarse con los hipopótamos "autóctonos" africanos.
Además, el tema burocrático no es menor. Se deben verificar una serie de controles en materia sanitaria para que los animales "deportados" no lleven enfermedades a sus posibles nuevos hogares. Hasta el momento, no son muchos los centros o parques que se han comunicado con Colombia para aceptar recibir una parte de la colonia de hipopótamos de Escobar.
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En Colombia hay más de 100 hipopótamos en libertad y son una plaga preocupante para ese país (Foto: gentileza El Universal).
Por otro lado, las autoridades de salud animal del país americano dicen que los animales no tienen precio. No se los vende ni se pretende recibir dinero por ellos. Solo quieren sacárselos de encima. Un "regalo" de 1.500 kilos cada uno, multiplicado por 100 animales. El extraño legado del jefe narco Pablo Escobar Gaviria.