La irrupción de un grupo de personas, que comenzó a golpearlo, lograó hacer que el agresor dejara de atacar a su víctima. Como todo el incidente grave quedó grabado en varios celulares, la divulgación de esas imágenes despertó la rabia en la enorme mayoría de los habitantes de Belfast.
El incidente que desató una ola de violencia en Belfast, Irlanda del norte (Foto: A24.com).
La víctima permanece hospitalizada en terapia intensiva, en estado grave, aunque estable. De acuerdo con la información difundida por su familia y las autoridades, sufrió profundas heridas en el rostro y la espalda y perdió uno de sus ojos a causa del ataque.
A raíz de este ataque, la ciudad de Belfast atravesó una de las jornadas de mayor tensión de los últimos años, con disturbios, incendios y enfrentamientos con la policía que mantienen en alerta a las autoridades. Lo que comenzó como un hecho policial terminó derivando en una protesta contra la inmigración que rápidamente se transformó en una ola de violencia urbana.
Un crimen violento que desató una ola de furia
Hadi Alodid había obtenido permiso para permanecer en el Reino Unido tras llegar a través del sistema de asilo. Hoy, permanece detenido a la espera del avance del proceso judicial. Las autoridades aclararon que, por el momento, no existen indicios de que el ataque esté relacionado con terrorismo y consideran que actuó solo.
La respuesta a ese ataque fue la extrema violencia. La difusión de un video del hecho provocó una rápida convocatoria de grupos antiinmigración y de extrema derecha. Durante la noche, centenares de manifestantes levantaron barricadas, incendiaron automóviles y un autobús, atacaron comercios y viviendas ocupadas por familias inmigrantes y se enfrentaron con las fuerzas de seguridad. Varias personas debieron ser evacuadas de sus hogares mientras bomberos y policías trabajaban bajo una lluvia de piedras, botellas y bombas molotov.
Michelle O´Neill, la primera ministra de Irlanda del Norte, del Sinn Féin (Foto:A24.com).
El recuerdo de la Irlanda de la guerra civil
Durante los años 70, Belfast fue el principal escenario de un conflicto que enfrentó a comunidades con identidades nacionales y religiosas distintas, además de involucrar a grupos armados y al Estado británico. El enfrentamiento dejó alrededor de 3.500 muertos y decenas de miles de heridos antes de que el proceso de paz avanzara con el Acuerdo de Viernes Santo de 1998, que redujo drásticamente la violencia.
El cese del fuego hizo que, con el tiempo, el Ejército Republicano Irlandés dejara las armas, renunciara a la lucha armada y se convirtiera en un partido político: el Sinn Féin. Hoy, la primera ministra es Michelle O'Neill, del Sinn Féin, mientras que la viceprimera ministra es Emma Little-Pengelly, del Democratic Unionist Party. Ambos cargos tienen igual autoridad y deben gobernar conjuntamente según el sistema establecido por el Acuerdo de Viernes Santo.
Ogilvie, el ciudadano irlandés que casi muere atacado por un inmigrante de Sudán (Foto: A24.com).
El gobierno británico y las autoridades de Irlanda del Norte condenaron tanto el ataque como los disturbios posteriores. El primer ministro Keir Starmer aseguró que los responsables de los hechos violentos enfrentarán “todo el peso de la ley”, mientras que la familia de Ogilvie pidió que la tragedia no sea utilizada para fomentar el odio contra la comunidad migrante. Entretanto, la policía reforzó su presencia ante el temor de que se registren nuevos episodios de violencia en las próximas horas.