La ONU estableció en 1971 la categoría de “países menos adelantados”, un grupo que entonces era de 25 naciones, alcanzó a 52 en 1991 y actualmente comprende 46, de los que solo seis progresan lo suficiente como para salir de esa clasificación.
En el grupo están 31 países de África al sur del Sahara, Haití en el Caribe, naciones asiáticas como Afganistán, Laos o Myanmar, y pequeños Estados insulares como Timor-Leste, las islas Comoras, Tuvalu o Kiribati.
“El fuerte crecimiento económico de los PMA desde mediados de los años noventa ha sido en general insuficiente para corregir su divergencia de ingresos a largo plazo con el resto del mundo”, asentó el informe de la UNCTAD sobre esos países.
Las economías de los PMA registraron el peor desempeño de crecimiento en tres décadas durante 2020, una vez que la pandemia covid-19 puso de relieve sus deficiencias institucionales, económicas y sociales, se agregó.
Por si fuera poco, su acceso a las vacunas contra la covid ha sido extremadamente limitado y sus tasas de inmunización alcanzan solo a dos por ciento de su población, en comparación con 41 por ciento en los países desarrollados.
Para generar suficiente financiamiento para el desarrollo, los PMD necesitarán fortalecer su capacidad fiscal, aumentar la movilización de recursos internos y mejorar la efectividad del gasto público, e incluso así no sería suficiente.
“La comunidad internacional tiene un papel esencial de apoyo al financiamiento adecuado de los PMA, para propulsar su desarrollo sostenible”, planteó el estudio.
La recuperación será larga, pues la mayoría de los PMA necesitarán de tres a cinco años, si no más, para recuperar el nivel de PIB per cápita que tenían en 2019.
Los esfuerzos nacionales para recuperarse “deben basarse en una nueva generación de medidas de respaldo internacional alineadas con sus necesidades y las realidades de este siglo”, aseveró Paul Akiwumi, director en la UNCTAD para África y los PMA.
Enfatizó que es imperativo que estos países se diversifiquen para que dejen de depender excesivamente de los productos básicos, y especificó que para eso hace falta una política industrial orientada al crecimiento ecológico.
Akiwumi llamó a que la inversión en las capacidades estatales y productivas de esas economías sea el centro del programa de acción para la década de 2022 a 2031.
También exhortó a los gobiernos de los PMA para que adapten los programas negociados internacionalmente a sus condiciones nacionales únicas, y a sopesar bien sus decisiones al formular sus planes nacionales de desarrollo.
Grynspan instó a la comunidad internacional a considerar las necesidades especiales de los más de 1.000 millones de personas que viven en esos países durante la próxima conferencia de la UNCTAD, que tendrá lugar en octubre.
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