Desde que comenzó la enfermedad en China, han habido marchas y contramarchas en el esquema sanitario y de prevención. En gran parte entendible porque se trata de una enfermedad nueva que sometió a un desafió inesperado a los científicos.

Desde que comenzó la enfermedad en China, han habido marchas y contramarchas en el esquema sanitario y de prevención. En gran parte entendible porque se trata de una enfermedad nueva que sometió a un desafió inesperado a los científicos.
Pero las idas y venidas de la OMS, en cierta medida le han quitado credibilidad. Julio trae una nueva polémica. Un grupo de 239 expertos de 32 países advierten que las partículas de COVID-19 que permanecen en el aire, lo hacen por más tiempo y pueden ser una fuente de contagio.
Especialmente, en lugares cerrados y sin una ventilación especialmente pensada para esos sitios.
Las gotas que cargan al virus del COVID-19, son más "pesadas" por lo que se precipitan al suelo en una distancia de aproximadamente un metro. Por eso la recomendación de guardar un distanciamiento social de más de un metro para minimizar los riesgo de contagio
Pero esta nueva hipótesis de 239 expertos, que se presentará oficialmente esta semana, plantea que gotas de menores proporciones y peso, pueden quedar por mas tiempo en suspensión.
Esto da pie al temor de que aumente la posibilidad de contagios en lugares cerrados y sin una buena ventilación. Por ejemplo, oficinas, comercios, restaurantes bares, aeropuertos o mercados. Ni hablar de los medios de transporte.
Sin embargo, la OMS se mantiene escéptica por estas horas. No tiene una confirmación plena de este fenómeno que advierte este colectivo de médicos.
Inclusive, en su última comunicación sobre el tema, el pasado 29 de junio, la Organización mundial de la Salud dijo que la transmisión aérea del virus es posible en procedimientos médicos como en la U.T.I., donde se producen "aerosoles" que ayudan a diseminan pequeñas gotas por el aire.
Pero esto no tiene un correlato demostrado en acciones comunes de la vida diaria.
A tal punto, que la Dra. Benedetta Allegranzi, de la OMS, remarcó que "no has evidencia convincente sobre este posibilidad de contagios por pequeñas 'gotitas' con COVID-19 en suspensión en el aire".
Sin embargo, la doctora Soumya Swaminathan, también de la OMS aclaró que este estudio "es un nuevo desafió y como tal, todo desafío para la ciencia es importante."