La Reserva Federal ha señalado que aumentará agresivamente las tasas de interés para tratar de controlar la inflación, que es la más alta en décadas. Con la guerra en Ucrania y una desaceleración en la economía de China, los inversores se han visto obligados a reconsiderar lo que están dispuestos a pagar por una amplia gama de acciones, desde compañías tecnológicas de alto vuelo hasta fabricantes de automóviles tradicionales. Los grandes cambios se han convertido en algo común y el lunes no fue la excepción.
El último mercado bajista ocurrió hace sólo dos años, pero esta vez parece diferente: en 2020, se adjudicó el fenómeno al parate mundial por la pandemia de coronavirus. Ahora, hay otros elementos diferentes, algunos consecuencia de la pandemia:
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Alta inflación en Estados Unidos, que supera un fenómeno estacional.
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Inflación mundial en alza, como advirtió la titular del FMI en su momento.
- La continuidad de la guerra en Ucrania, con gastos ingentes en armamento y logística y aumento en el precio de combustibles y alimentos.
- Abandono de las inversiones en mercados emergentes o economías de mayor riesgo, situación que complica a la Argentina.
Por todas estas razones, el reciente repunte en los precios de las acciones fue modificado por un alto ataque de "ventas" en los últimos cuatro días. Así el mercado mundial se configura a la baja.
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Kristalina Georgieva habló de la "crisis sobre la crisis", tras la pandemia, la inflación, la guerra y la suba del precio de los commodities (Foto: FMI)
¿Por qué se llama mercado bajista?
Un mercado bajista es un término utilizado por Wall Street cuando un índice como el S&P 500, el Dow Jones Industrial Average o incluso una acción individual ha caído un 20% o más desde un máximo reciente durante un período prolongado.
La figura del oso ("bear market") es fácil de entender. Es un animal que con las bajas temperaturas (en invierno) hiberna. Los mercados y las inversiones hacen lo mismo cuando las crisis tienden a prolongarse.
Wall Street está nuevamente en las garras de un mercado bajista, ya que las preocupaciones sobre la inflación y las tasas de interés más altas abruman a los inversores. Un mecanismo de defensa fundamental para la supervivencia de muchas especies en el mundo y también del dinero.
El termómetro de Standard & Poors
El S&P 500, el principal indicador de la salud de Wall Street, cayó un 3,9% el lunes a 3.749. Eso es casi un 22% por debajo del máximo establecido el 3 de enero. Por su parte, el Nasdaq ya está en un mercado bajista, un 32,7% menos que su máximo del pasado 19 de noviembre. Finalmente, el promedio industrial Dow Jones está más del 17% por debajo de su nivel más reciente.
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Jerome Powell, titular de la FED, dispuesto a una suba récord de las tasas, como en los niveles de 1994 (Foto: Archivo)
¿Y la FED y las tasas de interés?
El enemigo del mercado número 1 son las tasas de interés, que están subiendo rápidamente como resultado de la alta inflación que golpea a la economía de los Estados Unidos. Joe Biden hizo una gran emisión de dólares para absorber el impacto de la pandemia en la economía. Pero más de un año más tarde, la inflación no cede, se transformó en un fenómeno residual que la Casa Blanca no consigue dominar.
Por eso el titular de la FED, Jerome Powell ya adelantó que la tercera suba de tasas puede llegar a niveles ya olvidados. Como en 1994. Su objetivo es bajar la inflación preocupante en los Estados Unidos. Aunque se resienta la producción económica local y global.
Los precios al consumidor están en el nivel más alto en cuatro décadas y aumentaron un 8,6% en mayo en comparación con hace un año.
El temor de Wall Street es claro: el riesgo es que la FED pueda causar una recesión si eleva las tasas demasiado alto o demasiado rápido. Pero ese no es problema para Jerome Powell. Su misión es justamente, hacer bajar la inflación.
Otros dos factores se suman a esta "economía en baja":
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La guerra de Rusia en Ucrania también ha ejercido una presión alcista sobre la inflación al hacer subir los precios de las materias primas.
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Preocupaciones sobre la economía de China, la segunda más grande del mundo, que no termina de recuperarse por el mal manejo de la pandemia.
¿Como evitar una recesión?
Las tasas más altas también hacen que los inversores estén menos dispuestos a pagar precios elevados por las acciones, que son más riesgosas que los bonos. Además, los minoristas señalan un cambio en el comportamiento del consumidor.
Las acciones han disminuido casi un 35% en promedio cuando un mercado bajista coincide con una recesión.
El problema para los expertos financieros es que los mercados suelen demorar más de un año en recuperarse. Con las consecuencias para todo la economía globalizada que intenta normalizarse tras la pandemia.
Para países emergentes o en crisis como la Argentina, el problema es doble. Se agrava el peso de la deuda externa y además, se complica el acceso a préstamos y flujos de capitales, tan necesarios, que prefieren quedarse en mercados como el norteamericano, aún en complicado por una inflación del 8,6% anual.