Sin embargo, tenía una doble vida, por lo menos, macabra. Él mismo relató una experiencia traumática que lo marcó - y afectó - de por vida. Cuando era chico, vio el velatorio y luego cortejo fúnebre de una niña de solo 11 años. Anatoly escribió que una persona, lo llevó a empujones y lo obligó a besar la cara de la niña muerta: "no pude más que besarla, como me ordenaron", contó años más tarde.
Moskvin, al mismo tiempo que era historiador y lingüista, desarrolló un profundo interés por los cementerios, los rituales funerarios y lo oculto. Siempre, según su propia explicación, marcado por esa dura experiencia cuando era un nene. Sus colegas académicos describían a Moskvin como un genio y un excéntrico. Pero había más que eso.
Se supo que tenía una biblioteca con más de 60.000 libros y documentos, con una gran colección de muñecas. Tenían un aspecto muy particular, porque eran grandes y su cara, parecía hecha en papel maché. Pero la verdad era muchos más tétrica.
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Parecen muñecas, pero en realidad, son cuerpos de niñas muertas, momificadas y cubiertas sus caras con papel Maché. (Foto: A24.com)
Esa experiencia traumática lo fue trastornando hasta que se desarrolló una personalidad esquizofrénica. Nunca pudo tener una relación estable y vivía solo. Moskvin afirmó que durante dos años, había ido a pie a inspeccionar 752 cementerios en toda la región, caminando hasta 30 km por día.
En esos viajes, llegó a dormir en los cementerios. Pero la policía comenzó a sospechar que algo más sucedía en esas noches en el cementerio. El profesor académico profanaba las tumbas, exhumaba el cuerpo de niñas que habían muerto y se las llevaba.
En su casa las sometía a un proceso de momificación y cubría sus rostros con papel maché. El último paso era el más escabroso: las convertía en unas "muñecas", vestidas y con zapatos. Las acumulaba en su casa como si fueran muñecas de verdad.
La verdad del "coleccionista de muñecas"
En 2011, la doble vida de Moskvin quedó al descubierto. Las autoridades recibieron una pista sobre su participación en actividades ilegales. Registraron su apartamento y lo que encontraron superó cualquier imaginación. Descubrieron un conjunto de cadáveres momificados, todos vestidos con ropa y adornados con máscaras realistas. Eran los cuerpos de las niñas que había exhumado y robado de los cementerios.
Su defensa ya evidenció que estaba mal psíquicamente: El objetivo final de ese proceso macabro era buscar la manera de que esas niñas volvieran a la vida. “Vimos estas muñecas, pero no sospechamos que hubiera cadáveres dentro. Pensamos que era su hobby hacer muñecas tan grandes y no vimos nada malo en ello", comentó el jefe de la investigación.
Desde entonces, Moskvin está detenido, pero su enfermedad psiquiátrica evitó que fuera a la cárcel. Los peritos forenses determinaron que no era imputable por ese trastorno. En lugar de ir a la prisión, está confinado en una unidad psiquiátrica.