Asesinato y escándalo

Una condena repara la historia detrás de un presunto crimen por violencia racial que conmocionó a un país

Durante seis meses, un falso relato hizo creer a una comunidad y a las autoridades en una historia que nunca sucedió. Sin embargo, un video logró sacar a la luz toda la verdad.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
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Una cámara de seguridad permitió resolver un atroz crimen (Foto: gentileza The Sun).

Una cámara de seguridad permitió resolver un atroz crimen (Foto: gentileza The Sun).

El hecho aberrante ocurrió en diciembre de 2025 en Southampton, Reino Unido. Henry Nowak, de 18 años, se cruzó en una calle oscura con Vickrum Digwa, de 23. Tras un intercambio de palabras, Digwa, un joven de la colectividad Sij, apuñaló a Nowak. El hermano de Digwa llamó a la policía para dar la voz de alerta. Cuando los efectivos llegaron al lugar, los jóvenes les dijeron que Vickrum fue agredido por Nowak. Y a modo de defensa, lo hirió en la espalda, un brazo y el corazón con un kirpan, una cuchilla legendaria de los sijs.

Los sijs son (o sikhs, en inglés) son los seguidores del sijismo, una religión monoteísta nacida en el siglo XV en la región del Punjab, actualmente dividida entre la India y Pakistán. Han logrado que, pese a ser una minoría, en Gran Bretaña puedan llevar esa arma blanca como un fundamento religioso. No obstante, no deben emplearla, salvo en un caso de defensa propia.

Eso fue lo que le hicieron creer a la policía. Pese a estar desangrándose, la policía esposó en el suelo a Nowak, que gritaba que le costaba respirar por las heridas y la presión de los policías. Para peor, los efectivos le decían que no creían que estuviera apuñalado, dando crédito solo a la versión de los hermanos sijs. El resultado: el joven de 18 años murió.

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No obstante, un video salió a la luz y reveló lo que verdaderamente sucedió, lo que espantó e indignó a Southampton y al Reino Unido entero.

Una mentira atroz y una daga mortal

El video muestra un intercambio de palabras ocasional y que cada uno sigue su camino. Pero repentinamente, Digwa se da vuelta, sorprende a Nowak y lo apuñala varias veces. Luego vino lo ya relatado: el aviso a la policía con un falso ataque por causas raciales y la falsa defensa propia de quien, en realidad, era un asesino.

Al conocerse las imágenes hubo una ola de indignación y no pocas violentas manifestaciones contra el accionar policial. Nowak, lejos de ser racista, murió tras ser apuñalado. Su asesino fue llevado a juicio y condenado en el comienzo de este mes de junio a cadena perpetua.

Durante la investigación, se supo que había mentido a la policía al asegurar que Nowak lo había agredido, intentando presentarse como la víctima del incidente.

las armas del asesino
Las dagas usadas por el asesino. (Foto: A24.com)

Las dagas usadas por el asesino. (Foto: A24.com)

Las armas "consentidas" por ley, un peligro en la calle

El respeto a creencias y costumbres de minorías está ahora en el centro del debate, del mismo modo que la actuación policial. Los sij pueden llevar ese puñal corto. Pero debe estar entre sus ropas y no pueden usarlo (salvo un caso extremo de defensa propia). En cambio, Digwa no solo tenía ese kirpan, sino que además portaba otro mucho más grande, llamado "pesh-kabz", que está prohibido. Con ese último, apuñaló y dejó herido de muerte al joven Nowak.

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Al conocerse toda la verdad, la muerte del joven generó una ola de indignación en el Reino Unido no solo por la brutalidad del crimen, sino también porque durante los primeros minutos de la investigación la propia víctima fue tratada como sospechosa.

El fallo puso fin a meses de conmoción pública, protestas y cuestionamientos sobre el accionar policial en Southampton, la ciudad del sur de Inglaterra donde ocurrió el ataque.

Nowak era estudiante de primer año de la Universidad de Southampton. La noche del 3 de diciembre de 2025, regresaba a su casa después de salir con amigos cuando se cruzó con Digwa. Finalmente, según determinó el tribunal, el agresor lo atacó con un cuchillo de grandes dimensiones y le provocó heridas mortales.

La víctima y el asesino
Nowak, el jóven asesinado a la izquierda. A la derecha, el asesino, de la colectividad sij, que quiso hacer pasar el crimen como un acto de defensa por haber sufrido un falso hecho de racismo. (Foto: Gentileza The sun)

Nowak, el jóven asesinado a la izquierda. A la derecha, el asesino, de la colectividad sij, que quiso hacer pasar el crimen como un acto de defensa por haber sufrido un falso hecho de racismo. (Foto: Gentileza The sun)

La grabación, clave para dar vuelta un falso caso de "racismo"

Las grabaciones muestran al joven diciendo repetidamente que había sido apuñalado y que no podía respirar. A pesar de ello, fue esposado y tratado como sospechoso mientras el verdadero atacante permanecía cerca de la escena. La situación generó una enorme controversia en todo el país. Para muchos británicos, el caso expuso fallas graves en los procedimientos policiales y abrió un debate sobre cómo se evalúan determinadas denuncias en situaciones de extrema tensión.

Durante el juicio, los fiscales demostraron que Digwa había mentido a los agentes para intentar desviar la investigación. También descartaron cualquier evidencia que respaldara la versión de una agresión racista previa. El tribunal concluyó que Henry fue una víctima inocente y que el ataque había sido completamente injustificado. El agresor, finalmente, les pidió perdón públicamente a los padres de Nowak.

La condena también reabrió el debate sobre el arma utilizada en el crimen. Digwa alegó que portaba una hoja vinculada a sus creencias religiosas. Sin embargo, la Justicia determinó que el cuchillo empleado durante el asesinato excedía ampliamente las características de un kirpán ceremonial tradicional.

Otro aspecto que generó preocupación fue el historial previo de Digwa. La prensa británica reveló que años antes había sido investigado por el robo de cuchillos ceremoniales sijs y que las autoridades habían encontrado posteriormente distintas armas en propiedades vinculadas a él y a miembros de su familia.

Mientras la investigación sobre la actuación policial continúa su curso, el nombre de Henry Nowak permanece asociado a una tragedia que sacudió al Reino Unido y que abrió profundas preguntas sobre justicia, responsabilidad institucional y confianza pública en las autoridades.