En solo 48 horas, la situación en el puerto y ciudad de Odesa volvió atrás a lo que sucedía hace un año en la Guerra entre Rusia y Ucrania.

Bomberos combaten el fuego provocado en silos en el puerto de Odesa por el bombardeo continuo de Rusia (Foto: gentileza The Independent).
En solo 48 horas, la situación en el puerto y ciudad de Odesa volvió atrás a lo que sucedía hace un año en la Guerra entre Rusia y Ucrania.
No solo Rusia dio por terminado de manera unilateral el acuerdo que le permitió a Ucrania enviar sus granos a países con problemas para conseguir alimentos. Desde hace 48 horas, los misiles y bombas caen sobre la ciudad y el puerto de Odesa. Es un claro mensaje de Vladimir Putin de su intención de seguir con una posición firme sobre la invasión que inició en febrero de 2022.
Los misiles cayeron tanto sobre la ciudad como sobre instalaciones claves del puerto. El Kremlin lo definió directamente: caído el acuerdo, Odesa es considerado un blanco estratégico si Ucrania insiste en enviar desde ese puerto sus granos al resto del mundo.
Volodimir Zelensky replicó desde Kiev que Putin es responsable por volver a poner en riesgo a 400 millones de personas de las naciones menos desarrolladas que recibían el alimento que salía del puerto, que lleva dos días bajo el fuego rudo.
La guerra tiene muy pocos hechos que se puedan atribuir a la casualidad y los ataques a Odesa son una clara muestra. Putin dijo que Ucrania y los países occidentales no cumplieron con lo pactado cuando se abrió el corredor desde el mar Negro para la salida de granos.
Con esa situación, declaró unilateralmente caída la vigencia de dicho entendimiento. Es decir, volver todo al momento más duro de los ataques contra esa ciudad clave para Ucrania, en el sur, y con un puerto estratégico.
Además, 24 horas antes, el puente que une territorio ruso con la península de Crimea (ocupada por Rusia desde 2014) había sufrido un segundo bombardeo desde el inicio de la guerra que interrumpió la comunicación por esa vía.
Putin unió ambas cosas y decidió impulsar una ofensiva. Llamó terroristas a los que volvieron a atacar el paso hacia Crimea y luego dio por terminado el acuerdo por los granos. La consecuencia está a la vista: más de 48 horas de bombardeos continuos a la ciudad y puerto de Odesa.
Los misiles y bombas cayeron tanto sobre la ciudad como sobre las instalaciones portuarias. La población civil tomada como blanco es uno de los puntos más dramáticos de la ocupación rusa desde febrero de 2022. La otra parte de los ataques, concentrados sobre el puerto, buscan hacer que Ucrania no pueda seguir enviando sus granos desde el puerto y el mar Negro.
La frase es una descripción o una amenaza, según quien la pronuncie. En este caso, fue el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Es cierto que describe algo más que obvio: si un puerto está bajo fuego, pretender mantenerlo operativo es por supuesto riesgoso.
Pero Peskov es el portavoz del gobierno que bombardea sistemáticamente ese puerto, desde que dio por caído el acuerdo por los granos. Por lo tanto, en su boca, esas palabras son claramente una amenaza para que Ucrania no intente seguir despachando barcos con granos desde Odesa.
El destino de los granos es principalmente los países con mayores problemas para comprar alimentos. Es por eso que Zelensky hablo de la voluntad de Putin de hacer padecer a 400 millones de personas solo por su obstinada ocupación del territorio ucraniano.
Algo similar denunció el secretario de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, contra Rusia por las consecuencias de nuevos aumentos internacionales del precio de los alimentos.
Es algo que no está oficialmente declarado así por el Kremlin. Pero una cosa llegó inmediatamente después de la otra. Por lo que la relación es natural. Encima, el gobierno ruso dijo que Ucrania atacó con drones navales en un caso de "terrorismo". Rusia siempre defendió el derecho de tomar represalias ante hechos de terrorismo. Las bombas sobre Odesa tardaron 24 horas en comenzar a caer y todavía no se han detenido.
Ucrania no hizo ninguna declaración en torno al segundo ataque sobre el puente a Crimea. Pero eso no importa en Moscú. Los granos de Ucrania no deben salir por el mar Negro.
Pasaron de ser "ayuda humanitaria" a una "provocación de alto riesgo" en cuestión de horas.