Un negocio en retirada
Forever 21 supo tener más de 500 tiendas en suelo norteamericano y llegó a operar unas 800 a nivel global. En el momento en que decidió replegarse, apenas conservaba 350 locales activos, reflejo de una lenta pero sostenida contracción de su negocio principal.
Fundada en 1984 en Los Ángeles, la marca se convirtió en un fenómeno entre los consumidores jóvenes gracias a una fórmula que combinaba ropa, calzado y accesorios económicos con diseños basados en las tendencias del momento. Durante años fue un referente de la moda rápida, pero el auge del comercio online, liderado por plataformas asiáticas, le quitó terreno de forma acelerada.
Según la cadena CNBC, Forever 21 mantendrá su tienda online internacional en funcionamiento y conservará los derechos sobre su propiedad intelectual, que no están incluidos en la quiebra.
Una competencia feroz y un sistema de importaciones cuestionado
Stephen Colulombe, uno de los responsables del área de reestructuración de la empresa, señaló ante la Justicia que el negocio fue “seriamente afectado” por la exención “de minimis”, una política aduanera que habilitaba el ingreso a Estados Unidos de productos con valor inferior a 800 dólares sin pagar aranceles.
Ese beneficio fue ampliamente utilizado por plataformas como Shein y Temu para posicionarse en el mercado estadounidense a precios muy bajos. En abril de este año, el gobierno de Donald Trump puso fin a esa exención para los envíos procedentes de China, en el marco de nuevas restricciones al comercio electrónico internacional.
Se trata de una medida largamente discutida, especialmente por el impacto que tuvo en marcas locales que no podían competir en igualdad de condiciones con los gigantes del e-commerce asiático, como Temu, Shein o AliExpress.
Forever 21 ya había atravesado un proceso de bancarrota en 2019, lo que derivó en una reestructuración global con cierre de tiendas en Estados Unidos, Asia y Europa. Tras esa crisis, fue adquirida por Sparc Group, pero no logró recuperar su posición en el mercado.
Según trascendió en medios estadounidenses, en los últimos meses la empresa contactó a más de 200 potenciales compradores, aunque ninguno de los acercamientos se tradujo en una oferta concreta.