Al menos cuatro personas murieron y 120 resultaron heridas por un poderoso sismo de 7 grados en la escala de Richter que provocó el derrumbe de varios inmuebles en el oeste de Turquía. Ese fue el saldo inicial de las autoridades sanitarias, pero la cifra puede elevarse porque el movimiento de tierra provocó la caída de numerosos edificios y casas.
