“Seguimos corriendo y nos devoró una especie de nube de polvo, cubriéndonos de tierra y escombros. No podíamos respirar”, recordó el hombre. Sin embargo, en medio del caos Michael Hingson siguió dándole órdenes a su perro de asistencia. Afortunadamente, ‘Roselle’ pudo llevarlo a un lugar seguro.
El señor, destacó que su ceguera no fue ningún impedimento para él, ya que no necesitaba ver para imaginarse el horror que estaban viviendo todos los que lo rodeaban en aquel entonces. “Uno puede funcionar muy bien sin el sentido de la vista. Uno hace las cosas de una forma diferente y usa técnicas distintas, pero los resultados siguen siendo los mismos”, destacó el también autor de Thunder Dog: The True Story of a Blind Man, His Guide Dog, and the Triumph of Trust en el que cuenta al detalle su increíble historia de supervivencia.