Pero ya hay datos que se van confirmando y ratificando. Como que el "Blackhawk" no estaba en la trayectoria adecuada. Y menos todavía, en la altura máxima permitida.
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Las pantallas de los radares muestran al helicóptero en el rumbo exclusivo para que aterrizara el avión. (foto: A24.com)
Dos aeropuertos separados por el río Potomac
El río serpentea a lo largo de la ciudad capital de los Estados Unidos. En un momento de su curso, queda el aeropuerto comercial, de un lado y el militar, del otro.
El avión de American Airlines, para ponerse alineado a la pista, realizó un viraje sobre la otra costa del río. Desde el aeropuerto militar, había despegado el helicóptero. Por un error, se cruzaron en las trayectorias y se produjo la tragedia sin sobrevivientes.
Lo que ya se sabe con certeza es que el piloto militar realizó una mala maniobra. En ese lugar, no están autorizados a volar a más de 60 metros de altura. Se pudo establecer que el helicóptero superó claramente el "techo" permitido. Volaba entre los 70 y los 100 metros de alto. Por eso, entró en el espacio de la aproximación final del avión. No hubo maniobra alguna para evitar el accidente. No tuvo tiempo el Blackhawk.
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte de los EE.UU. (NTSB) tendrá listo en tres semanas el informe con las cajas negras. Pero por el momento, la responsabilidad de la tragedia se vuelca hacia el piloto del helicóptero.