Una vez cumplido ese plazo, el límite se reducirá al 10%, porcentaje que deberá mantenerse de manera permanente. Hasta ahora, el esquema permitía un tope inicial del 30%, que luego descendía al 20%.
También cambian los controles y las sanciones
Otra de las modificaciones relevantes es el período de evaluación del cumplimiento. Mientras que anteriormente las mediciones se realizaban cada tres meses, la nueva resolución amplía ese plazo a 180 días, aunque mantendrá revisiones trimestrales para monitorear la evolución de cada organismo.
Además, se endurecieron las sanciones para quienes incumplan los límites establecidos.
Si el exceso en el uso de efectivo o cheques supera los 25 puntos porcentuales respecto del máximo permitido, la Tesorería General de la Nación podrá reducir en un 40% las órdenes de reposición del Fondo Rotatorio o la cuota diaria de pagos.
Cuando el incumplimiento sea menor a ese margen, la reducción será del 20%. Las restricciones se mantendrán hasta que el organismo vuelva a ajustarse a los porcentajes establecidos.
El objetivo de la medida
Desde la Secretaría de Hacienda explicaron que la decisión se basa en la evolución registrada desde 2018, cuando comenzó la implementación gradual de las tarjetas corporativas para reemplazar los pagos en efectivo.
Según el Gobierno, el sistema ya alcanzó un nivel de madurez suficiente para avanzar hacia estándares más exigentes y consolidar la utilización de medios electrónicos, lo que permite mejorar la trazabilidad de las operaciones, fortalecer los mecanismos de control y aumentar la transparencia en la administración de los fondos públicos.
Los Fondos Rotatorios constituyen un mecanismo excepcional que utilizan los organismos del Poder Ejecutivo para afrontar gastos urgentes que, por sus características, no pueden tramitarse mediante el circuito habitual de órdenes de pago. Con la nueva normativa, el Ejecutivo busca que esas erogaciones se realicen casi exclusivamente a través de medios electrónicos.