Como si esto fuera poco, los jugadores amenazaron con no salir al disputar el encuentro porque acusan que la dirigencia les debía el pago de buena parte de sus salarios. Finalmente, y pese al reclamo y la tormenta que azotaba el campo de juego, el partido se llevó a cabo.
Cuando los futbolistas salieron a la cancha y miraron para la tribuna donde debía estar su gente, solo encontraron a un hincha. Fransisco Malta estaba bajo la fuerte tormenta con su bandera, cumpliendo con ese pacto implícito que existe entre un fanático y el club de sus amores: “en las buenas y en las malas mucho más”.
Quizás aquellas personas a las que no les gusta el fútbol no logren comprender lo inmenso de este gesto, pero los futboleros sabrán que este fue un acto de amor enorme. Porque ir a la cancha cuando todo está bien y los resultados son favorables es fácil, se disfruta. Pero, llegar al estadio sabiendo que estás condenado al descenso, que no hay nada para hacer, que todo está mal, es muy difícil, duele…
Duele porque sabés que no depende de vos, que no podés calzarte los botines y salir a gambetear a los rivales con el amor que sentís por la camiseta. Duele porque ves como tu mundo se derrumba y parece no haber solución.
Pero vos estás ahí, saltando, cantando y alentando en “los tablones”, como se dice en jerga futbolera, porque las cosas están mal, pero vos estás ahí. Estás, que es lo único que importa. Mientras se te estruja el corazón, vos seguís inflando el pecho, orgulloso de llevar esa camiseta y esos colores en la sangre.
El resultado es anecdótico, el Flamengo PI perdió 7 a 1 y cerraron el campeonato con uno de los panoramas más difíciles: el descenso. Pero, ¿Qué importa? Si este hincha volverá el próximo partido, con su “trapo”, para alentar otra vez.
Desde la cuenta de Instagram del club, postearon las fotos de este fanático, y reconocieron este gesto: "Sin muchas palabras, solo agradecimiento al hincha Fransisco Malta. Legítimo Rubronegro".