Me gustaría pedirte que no te olvides de ninguna cábala, que hagas exactamente lo mismo que venís haciendo desde que comenzó la Copa América. Te pediría que prendas una velita y te pongas a rezar a cuánto santo conozcas. Te pediría que grites “kiricocho” cada vez que ataca Brasil. Te pediría tantas cosas…
Sin embargo, te voy a pedir lo mismo que le pediría a Messi y a cada jugador que hoy se ponga la celeste y blanca y salte a la cancha a defender la camiseta de nuestro país, si los tuviera enfrente: ¡DISFRUTÁ! ¡SÉ FELIZ!
Por favor, viví este partido con toda la pasión del mundo: gritá, cantá, celebrá, olvídate de todo lo que pasó y concéntrate solo en este partido. Dejá la vida en cada jugada, alentando y sintiendo que vos también estás ahí, corriendo detrás de la pelota. Porque puede ser hoy, o no, pero estamos acá, una vez más. Hoy tenemos la posibilidad de gritar lo que siempre soñamos (perdón, pero todavía no me puedo desprender de algunas cábalas y no me permito decir la palabra Camp...)
Hoy tenemos dos ángeles acompañando a nuestros jugadores. Me imagino a Maradona y a Sabella en el cielo, organizando el asado. ¿Habrán invitado a Dios o con Diego alcanza? ¿Ya tendrán pensada su estrategia? ¿Estarán ansiosos o nerviosos? Tampoco sé responderte eso, pero si tengo la certeza de que hoy, ellos dos, son más argentinos que nunca. Que no solo son espectadores, sino que también estarán en el campo de juego guiando los pasos de nuestros jugadores.
Hoy es el día. Tenemos a D10S en el cielo y al MESSIAS en el campo de juego. Tenemos a Sabella al lado de Scaloni analizando las estrategias. Tenemos un grupo de guerreros con hambre de gloria dispuestos a dejar todo por la camiseta. Tenemos un país ilusionado que se volvió a enamorar de la Selección y que, con o sin pandemia, está alentando y enviando toda esa garra argenta a Brasil.
No puedo decirte que va a pasar esta noche, solo puedo decirte que hoy, más que nunca, espero que estés alentando.
¡VAMOS ARGENTINA! ¡VAMOS POR LA GLORIA!