Para evaluar su funcionamiento, los investigadores realizaron un ensayo durante siete días. Los cortes de carne fueron envasados con el nuevo material y con PVC convencional y luego permanecieron refrigerados, expuestos a luz y en contacto con el oxígeno, condiciones similares a las que atraviesa la carne en una góndola de supermercado.
El resultado fue alentador: el film compostable tuvo un comportamiento equivalente al plástico tradicional, sin generar cambios relevantes en la frescura de la carne ni en sus parámetros microbiológicos.
La investigadora Laura Testa explicó que estos materiales están elaborados con polímeros capaces de degradarse biológicamente bajo condiciones de compostaje, hasta convertirse en biomasa, dióxido de carbono y agua.
El objetivo es que el envase pueda cumplir la misma función de protección que el plástico, pero generando menos residuos de larga permanencia en el ambiente.
Qué pasaría con el plástico que se usa para envolver la carne
El envase cumple un papel fundamental en la industria cárnica. No solo permite transportar y exhibir los cortes, sino que también ayuda a protegerlos de la contaminación y a conservar sus características durante la comercialización.
Por eso, uno de los principales desafíos para desarrollar una alternativa al plástico es conseguir que el nuevo material no perjudique la calidad del producto.
En las pruebas realizadas por los especialistas, la carne conservó parámetros similares a los registrados con el PVC, lo que abre la puerta a continuar estudiando la aplicación del film en una escala mayor.
La investigación fue realizada por especialistas de distintas unidades vinculadas al INTA, entre ellas equipos de Balcarce, en la provincia de Buenos Aires, y Anguil, en La Pampa, junto con investigadores del Intema.
El proyecto no se quedó únicamente en el envase. Los científicos también analizaron una alternativa para mejorar determinados atributos de la carne a partir de la alimentación de los animales.
En este caso utilizaron granos de destilería secos (GDS), un subproducto generado por la industria del bioetanol de maíz. El suplemento fue incorporado a la dieta de vaquillonas criadas sobre pasturas de alfalfa.
Los resultados mostraron que los animales que recibieron GDS presentaron un mayor espesor de grasa dorsal y una tendencia hacia un mejor marmóreo, dos características que pueden resultar relevantes para la clasificación comercial de la carne.
Además, la suplementación tuvo un efecto sobre el aspecto del producto: los cortes presentaron un color rojo más intenso y brillante durante las primeras etapas de conservación, una característica que puede influir en la percepción de frescura por parte del consumidor.
En cambio, el estudio no encontró modificaciones en parámetros como la terneza ni el pH de la carne.
Para los investigadores, ambos desarrollos forman parte de una misma mirada sobre la cadena de producción: aprovechar recursos que actualmente son considerados residuos y, al mismo tiempo, reducir el uso de materiales contaminantes.
Por un lado, los granos de destilería permiten reutilizar un subproducto de la producción de bioetanol. Por otro, el film compostable apunta a disminuir la dependencia de los envases plásticos tradicionales.
La propuesta todavía se encuentra en una etapa de validación técnica y deberá atravesar nuevas evaluaciones antes de convertirse en una alternativa de uso masivo. Sin embargo, los primeros resultados muestran que es posible conservar la carne con un material diferente al plástico convencional sin comprometer su calidad.