Winston Coe entendió que había que defender como podía los colores del club. Y se ofreció para ser el arquero, a pesar de que le faltaba el brazo izquierdo.
“Si quieren, yo puedo echar una mano ya que, en mi caso dos es imposible”, fueron sus palabras. Para sorpresa de muchos, Barracas decidió saltar al terreno de juego con Coe como arquero. Toda la situación se dio en un partido ante Estudiantes de Buenos Aires. "El manco va a atajar", decían sin entender los hinchas que estaban en la tribuna. Coe estuvo en el centro de la escena durante todo el partido. Los hinchas, rivales y hasta sus propios compañeros estaban atento a lo que el arquero sorpresa podía hacer. Y Coe hizo mucho.
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"El resultado hubiera sido catastrófico sin la presencia de Coe", decía una de las crónicas del partido.
Barracas perdió ese día solo por 2-1 y según las crónicas de la época, Coe fue una de las figuras del partido e hizo un dignísimo papel, llegando a realizar las mejores atajadas.
"Muchísimos shots atajó el manco Coe, por lo cual se hizo célebre, pues no es poca virtud desempeñar este puesto en que precisamente se hace uso de las manos, cuando no se posee una. Su modo de parar la pelota, la seguridad y la confianza con la que procede son dignas de elogio", publicó el diario La Prensa, al día siguiente del partido. Y agregó en un apartado: "El resultado hubiera sido catastrófico sin la presencia de Coe".
Coe tuvo otros dos partidos bajo los tres palos de Barracas, aunque no tuvo la misma suerte que en su debut ante Estudiantes. En los otros dos partidos, Barracas perdió 11-0 contra Reformer y 5-0 frente a Alumni. Fueron 16 goles en contra y lo suficiente para que el irlandés no volviese a atajar. Pero a pesar de esos obstáculos se convirtió en un ídolo del club por su valentía y un verdadero símbolo de superación.
"No es una virtud pequeña jugar un papel que implica el uso específico de las manos cuando solo tenés una. Su forma de bloquear el balón, la seguridad y la confianza mostradas son dignas de elogio", eran parte de los comentarios en los diarios de la época.
La aventura de Coe, el arquero sin su mano izquierda fue un ejemplo de determinación. Después de esos partidos, Wiston Coe volvió a su posición natural de lateral derecho, el lugar que mejor conocía en una cancha de fútbol. Su leyenda sigue vigente ante el paso de los años y todavía se recuerda su trabajo en el arco sin importar las limitaciones físicas.