“Tenía problemas de manejo de ira incluso antes de llegar a una edad de dos dígitos”, recordó Miller. Cuando entró en la pandilla, entendió lo que sucedía en las calles: “El poder estaba en las calles, no en las aulas. Si querías ser respetado y temido, tenías que unirte a una pandilla”.
El 30 de septiembre de 1965, Miller tomaba vino con unos amigos y estaba con bronca por la muerte de un compañero. En ese momento lanzó la frase: “Si encuentro a alguien, lo voy a matar". Y cuando se encontró con Edward David White, un joven de 18 años, mantuvo el siguiente diálogo.
—¿De dónde sos?
—No soy de acá.
—Sí sos. Vos estás con la banda de 53 y Pine. Si no, ¿por qué estarías en esta esquina?
— No, ¡no estoy con ninguna banda!
Miller disparó en el pecho de White, que de inmediato falleció. "¿Quién va a ser el próximo?", pensó el joven lleno de bronca. La Policía intervino de inmediato y por eso no hubo más víctimas. Miller fue capturado y también sus compañeros.
Prisión para Larry Miller
Larry Miller fue a una prisión juvenil por cuatro años y medio. Sin embargo, gracias a un abogado, se declaró culpable de homicidio en segundo grado y negoció una pena con la que evitó ser procesado como adulto. El proceso de redención y la obtención del perdón le llevó unos años. Hasta los 30, estuvo en la cárcel y aprovechó el tiempo para leer los clásicos como La odisea, De ratones y hombres y Los Miserables. Tuvo su primer encuentro con el Islam, al cual se convirtió en 1973. Y hasta se dedicó a estudiar, donde obtuvo un título de contabilidad.
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Las zapatillas icónicas fabricadas por Nike.
"Un error no debe controlar el resto de la vida"
Cuando salió de la cárcel, se juró que su vida iba a cambiar. Y no paró hasta conseguirlo. Sin embargo, en las primeras entrevistas de trabajo le fue muy bien, pero cuando llegaba el momento de repasar su vida, hablaba de su pasado y era un hecho que ninguna empresa dejaba pasar. Con el tiempo, Larry Miller entendió que debía mantenerse en silencio y así consiguió trabajo en Nike, donde llegó a convertirse en vicepresidente ejecutivo en 1997. El propio Miller llegó a decir que en ese momento tuvo mucho miedo de que alguien lo reconozca en las fotos.
Para entender más su dimensión dentro de la empresa, fue el propio Larry Miller quien llevó a la marca de Michael Jordan al éxito comercial como se lo conoce hoy en día.
Miller aseguró que aprovechó el tiempo en la cárcel para conseguir una mejor educación. Y cuando le confesó lo sucedido a sus compañeros de trabajo y a la familia, dijo estar más aliviado.
Sobre el efecto que eso generó, el presidente de Jordan Brand aseguró: "He quedado conmovido por lo positiva que fue la respuesta. En realidad, se trata de asegurarse que la gente entienda que las personas anteriormente encarceladas pueden hacer una contribución. Y que un error de una persona o el peor error que haya cometido en su vida no debe controlar lo que pasa con el resto de la vida".
La necesidad de Larry Miller de hablar sobre su pasado
Después de 56 años del asesinato, Larry Miller lo confesó todo en Sports Illustrated. Dijo que había matado a un hombre y que era imposible llamarse a silencio para siempre. Pero ahí no termina la historia, el ejecutivo de Nike también fue a buscar el perdón de la familia de White, que al morir tenía un hijo de ocho meses y una niña en camino. Y finalmente lo encontró.
“Si tuviera 30 años menos estaría al otro lado de esta mesa sobre ti”, le dijo Barbara Mack, la esposa de White de 84 años, cuando se reunió con MIller en un despacho de abogados de Filadelfia. “Si yo no lo hubiera perdonado, Dios no me lo perdonaría”, aclaró en diálogo con New York Times.
Los hijos de White, Hasan Adams, de 56 años y Azizah Arline, de 55, también aceptaron las disculpas de Miller. Incluso hablaron con Miller de crear una fundación de becas a nombre de su víctima, financiada para ayudar a otras personas sin recursos para poder cursar estudios universitarios. La familia White dijo que no tienen mala voluntad hacia Miller y lo ven como alguien que tiene que perdonarse consigo mismo.
“Creo que habría sido alguien que me hubiera caído bien si lo hubiera conocido”, llegó a decir sobre Edward David White. Pasaron 56 años, pero ese recuerdo acompañará para siempre a Larry Miller.