El impacto fue brutal: el Gol, que circulaba en contramano, colisionó de frente con el Logan a alta velocidad. Otros conductores habían advertido minutos antes el comportamiento errático del vehículo: zigzagueaba en plena autopista y había estado a punto de provocar otras colisiones, pero fue en ese tramo donde no hubo margen para evitar el desastre.
Así quedó el auto de la mamá y su hijo que murieron en un accidente.jpg
Volvían de un velorio: el fatídico accidente en el que una mamá y su hijo perdieron la vida. (Foto: gentileza Clarín)
Los sobrevivientes: heridos, pero fuera de peligro
Sebastián, Lourdes y Ayelén sobrevivieron al impacto. Todos fueron trasladados al Hospital Padilla de San Miguel de Tucumán. Según relató Ruth Ibiris Cata, familiar de las víctimas, Sebastián sufrió una dislocación de cadera y deberá permanecer internado e inmovilizado por al menos dos semanas. Ayelén, por su parte, quedó con cortes y heridas en el rostro, provocados por los vidrios y plásticos rotos del vehículo. Lourdes, de apenas 15 años, fue dada de alta tras ser asistida por lesiones menores.
La joven pareja, Rafael y Ayelén, había compartido el asiento delantero. Él conducía, ella iba al lado. El lugar donde el impacto fue más devastador.
Quién era el conductor del Gol: versiones cruzadas
Al volante del Volkswagen Gol iba Miguel Darío “El Turco” Pizzo, de 54 años, un trabajador aeronáutico de la ciudad de Banda del Río Salí, en el este tucumano. Según allegados, tenía una hija de 23 años y no era conocido por consumir alcohol.
Sin embargo, la familia de las víctimas sostiene que el accidente fue consecuencia de una conducta temeraria. “El auto iba a 140 km/h, dijeron los peritos de la Policía. Era imposible que alguien saliera ileso de eso. Seguramente estaba ebrio o bajo el efecto de alguna sustancia. Estaba decidido a no matarse solo”, denunció Ruth Ibiris Cata.
Del otro lado, una amiga de Pizzo afirmó en redes sociales que lo sucedido fue extraño. “Debe haberle pasado algo, se descompensó. Él no tomaba alcohol. Algo raro le pasó”, publicó, en defensa del fallecido.
La justicia ahora investiga el estado de salud y toxicológico de Pizzo, para determinar si el accidente fue consecuencia de una negligencia o de un problema médico.
Una familia trabajadora, marcada por la tragedia
Gladis vivía en San José, partido de Almirante Brown, en la provincia de Buenos Aires. Se desempeñaba como empleada doméstica y era madre de tres hijos. Su hijo Rafael trabajaba en el área de mantenimiento del Hospital de Clínicas, en la Ciudad de Buenos Aires.
El viaje a Tucumán había sido motivado por el fallecimiento de “Pepe”, hermano de Gladis. La familia viajó al norte del país para llevar sus restos y acompañar a sus parientes en Potrero de Rodeo Grande, una pequeña localidad ubicada cerca del límite con Salta. El regreso estaba previsto con normalidad. Salieron a las 5 de la mañana, y apenas dos horas después, la muerte volvió a cruzarse en su camino.
Una zona con antecedentes y sin controles
La autopista Tucumán-Famaillá es una vía rápida con pocos puntos de control, a pesar del intenso tráfico interprovincial. Vecinos de la zona y usuarios frecuentes de la ruta han denunciado reiteradas veces la falta de señalización, controles de alcoholemia y medidas de seguridad.
“El lugar donde ocurrió el choque es peligroso, y no es la primera vez que pasa algo así. Los domingos a la madrugada es común ver autos a contramano o a altísima velocidad”, relató un chofer que circula por allí cada semana.
El siniestro volvió a poner en evidencia la necesidad de reforzar los controles viales, sobre todo en horarios de baja circulación, donde la imprudencia y el consumo de alcohol o drogas suelen combinarse con consecuencias fatales.
Dolor, impotencia y pedido de Justicia
En medio del duelo, los familiares de Gladis y Rafael exigen justicia. “No queremos que esto quede en la nada. No puede ser que alguien arruine tantas vidas y no haya ni una cámara ni una barrera que lo impida. Queremos que se investigue a fondo qué pasó con ese conductor”, señalaron.
La causa quedó a cargo de la fiscalía de turno en Tucumán, que espera los resultados de las pericias toxicológicas y mecánicas para reconstruir el recorrido del Gol y determinar si efectivamente hubo consumo de sustancias o una descompensación previa.
El luto que se repite con sólo días de distancia
Para la familia González, la tragedia tiene una dimensión desgarradora: no solo perdieron a un ser querido la semana anterior, sino que dos de sus miembros murieron en el intento de volver a casa. El dolor se multiplica en un contexto de trabajo, esfuerzo y humildad.
En San José, vecinos y amigos comenzaron una cadena de ayuda para acompañar a los heridos y colaborar con los gastos del funeral. “Gladis era una mujer luchadora, madre sola, trabajadora. Esto nos parte el alma”, escribió una amiga de la familia.