Desde los primeros días, los hermanos de Silvia apuntaron a Hugo Suárez, pareja de su hija Yamila. Relataron que la convivencia en la casa de Traslasierra, que había sido construida por la propia Silvia, se había tornado insostenible. Hubo discusiones previas, y tras su desaparición, empezaron a notar conductas extrañas por parte de la pareja.
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Silvia Gloria Gallardo desapareció en febrero de 2014.
En una entrevista con La Voz, las hermanas recordaron que varias mascotas de Silvia aparecieron muertas y que Yamila junto a Suárez vendieron objetos personales de la mujer. También denunciaron que, tras una inspección policial superficial en un pozo cercano a la vivienda, ambos se mudaron a Córdoba, llevando consigo solo algunas pertenencias.
Un caso marcado por demoras judiciales
La causa estuvo plagada de demoras ya que hubo cambios de fiscal, medidas consideradas insuficientes y rastreos mal ejecutados, según denunció la familia. El operativo más importante se realizó en un pozo balde lindero a la casa, pero el rastrillaje fue superficial, a pesar de que los familiares insistieron en la posibilidad de encontrar allí restos de Silvia.
Con el paso de los años, las acciones impulsadas por los allegados no cesaron. Hubo marchas, campañas en redes sociales y pedidos públicos de justicia. Incluso se ofreció una recompensa de dos millones de pesos desde el Ministerio de Seguridad de la Nación para quien aportara información certera sobre el paradero de la mujer.
En 2022, en medio de las frustraciones por la falta de avances, la madre de Silvia murió sin saber qué pasó con su hija. Fue una pérdida doble para una familia que nunca dejó de insistir con el reclamo. Año tras año, el aniversario de la desaparición se convirtió en una jornada de memoria y reclamo en las calles de Traslasierra y en redes sociales.
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Imagen de un allanamiento realizado en 2019.
Una nueva fiscal que reactivó la investigación
El cambio más importante llegó cuando la causa pasó a manos de la fiscal Eugenia Ferreyra. En los últimos meses, las diligencias se aceleraron. Si bien el cuerpo de Silvia nunca fue hallado, la fiscalía considera acreditado su fallecimiento en contexto de violencia, lo que permitió avanzar con las imputaciones formales.
La figura del homicidio agravado por el vínculo fue aplicada tanto a Yamila como a Suárez. Ambos serán indagados en las próximas horas, mientras la fiscalía continúa reuniendo pruebas sobre lo que habría ocurrido aquel febrero de 2014.
El allanamiento que lo cambió todo
El reciente procedimiento realizado en Córdoba permitió el secuestro de teléfonos celulares y otros elementos que podrían resultar clave para esclarecer lo sucedido. La Justicia confía en que el análisis de estos dispositivos revelará mensajes, movimientos y registros de actividad que podrían comprometer aún más a los detenidos.
Este giro en la causa representa un alivio parcial para la familia, que durante más de una década sostuvo la búsqueda por cuenta propia, sin apoyo institucional sostenido.
Las próximas semanas serán claves ya que la fiscalía deberá definir si existen nuevas pruebas suficientes para elevar la causa a juicio, mientras continúa el análisis del material secuestrado. Si bien la familia de Silvia siempre sospechó de la pareja ahora detenida, esta es la primera vez en once años que la Justicia actúa en consecuencia.
Aunque el cuerpo de Silvia aún no aparece, para quienes la conocieron el silencio ya no es una opción. En Traslasierra, el nombre de Silvia Gallardo sigue siendo sinónimo de lucha, perseverancia y memoria.