Paloma todavía recuerda cómo fue el ataque: “Yo estaba paseando con mi perro y me tomó de sorpresa. Mucho dolor no sentí porque se me llegó a dormir la pierna. Lloraba más por mi perro que por lo que me pasó a mí. Los vecinos reaccionaron rápido. Max tenía 7 meses y yo lo sacaba por la cuadra de mi casa para que conozca más el barrio".
La mamá de Paloma dijo que la respuesta de la familia dueña del perro pitbull “no cree de la gravedad de la herida" de su hija. “Los más doloroso es la pérdida de la mascota”, concluyó su mamá.
Paloma dice que intentó rescatar a su perro pero que no pudo hacer nada.
“El perro vino rapidísimo con intención de atacar. Hizo su trabajo y se fue. Mi perro lo primero que hizo fue retroceder y se escondió entre mis piernas. Necesito superar la muerte de Max. Una persona se ofreció a regalarnos otro caniche pero no va a ser lo mismo”, dijo Paloma con mucha emoción.