El hombre ingresó a un templo cristiano en la zona centro del municipio y subió a la parte superior intentando no ser alcanzado por los policías que le iban pisando los talones.
Permaneció arriba un tiempo mientras que los oficiales le solicitaban que se entregara, lo que llamó la atención de los vecinos quienes se quedaron a observar.
El ladrón no tenía escapatoria y su única salida, pensó, era amenazar con lanzarse al suelo desde dos pisos de altura. Los agentes se acercaron a él cuidadosamente para que no se tirara.
Al momento de tirarse no se golpeó contra el piso sino que quedo colgado de la ventana. Uno de los agentes se trepó en la reja del lugar en donde se encontraba el ladrón con un palo y lo golpeó como si fuera una piñata.
Los espectadores de lo que sucedía se rieron y cantaron "Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino…" canción que entonan los mexicanos cuando se busca romper el recipiente del que luego salen golosinas.
Después del momento, las autoridades lograron capturar al sujeto que se negó a proporcionar su nombre. El vehículo que intentó robar fue recuperado y la nena que viajaba en el asiento trasero fue devuelta a sus padres sana y salva.