“Cuando estoy por sacar a mi nene, se me abalanzan tres hombres armados, me apuntan en el pecho y me quedé inmóvil, no reaccioné, no supe qué hacer, pero creo que fue la decisión más acertada”, aseguró.
“En ese momento, mi mujer quiso entrar a la casa con el nene más chiquito y, como estaba el otro chico en el auto, le gritaba a los delincuentes para que me dejaran bajarlo, pero no le hacían caso. Mientras me desvalijaban los bolsillos, dos se metían en el auto y recién en el último instante me dejaron sacar a mi hijo. Yo no me moví porque sentí que me moría”, relató.
El hombre detalló cómo se sintió en ese minuto y medio de desesperación: “Fue un momento muy duro porque no podía desabrocharle el cinturón. Cuando pude sacarlo, mis piernas se aflojaron”.
"Esto me mata para llevar a mi hijo a sus terapias, tiene mal desarrollo cognitivo, es autista, prematuro y esto me está devastando", agregó Leandro.
"Pasa constantemente esto. Nunca me había pasado en carne viva", cerró.