"La parte edilicia totalmente abandonada", escribió al comienzo del documento. Los baños estaban llenos de tierra, las paredes del frente tenían rajaduras y el techo presentaba un avanzado deterioro. Además, había ventanales rotos y humedad en el interior del edificio.
La docente también registró la presencia de ratas y murciélagos en el techo. Según describió, la suciedad y el olor que provenían de esos animales hacían difícil permanecer en el lugar.
Godoy debía cumplir distintas tareas dentro de la institución. Además de cubrir el cargo de directora suplente, trabajaba como docente, portera y cocinera. La falta de agua complicaba las tareas de limpieza y, para higienizar los pisos, debía conseguirla de un vecino o de una laguna.
Los pupitres estaban sucios, varios libros se habían mojado y no había muebles adecuados para guardarlos. El mástil también se encontraba en malas condiciones y la bandera estaba tan deteriorada que no se distinguían sus colores.
En la carta, la maestra señaló además que no había registros ni documentación correspondientes a 2024, 2025 y 2026. Solo encontró libros antiguos.
La situación del edificio también afectaba las condiciones de alojamiento de la docente. Godoy dejó constancia de que no podía quedarse a dormir en la escuela y que debió pasar tres noches consecutivas en la casa de María Rosa Leguizamón, quien posteriormente quedó involucrada en la investigación por el crimen.
La carta con la que Nancy Godoy denunció las condiciones de la escuela. (Foto: @RominaDelPla)
Las advertencias sobre el funcionamiento de la institución
En la presentación, Godoy consignó que padres y vecinos le habían informado que el docente titular llevaba entre dos y tres años sin concurrir regularmente a dar clases. También señaló que, cuando recibió las llaves de la escuela, le dijeron que hacía un mes que no asistía.
La docente había asumido un cargo interino mientras el director titular se encontraba de licencia. Sus observaciones incluían tanto el estado edilicio como las presuntas irregularidades en la asistencia del responsable de la institución.
La denuncia contra el director titular y los reclamos por la falta de supervisión escolar forman parte de los antecedentes vinculados con el caso.
La investigación judicial deberá establecer las responsabilidades penales individuales de las personas acusadas. Por otra parte, las autoridades educativas deberán dar cuenta de las medidas que adoptaron frente a las condiciones que Godoy había denunciado.
El acceso a la escuela, dentro de una estancia privada
La Escuela 626 funcionaba dentro de la estancia El Curupí, un establecimiento de unas 12.000 hectáreas. En el lugar vivían trabajadores rurales junto con sus familias, cuyos hijos integraban la matrícula de la institución.
Para llegar a la escuela, Godoy debía trasladarse hasta el acceso a la estancia. Desde allí, según los testimonios reunidos, la llevaban en camioneta hasta un puesto y luego continuaba a caballo durante aproximadamente dos horas y media o tres. El recorrido incluía arroyos, lagunas y terrenos anegados.
"Era una escuela fantasma, con alumnos fantasmas", expresó la docente en un audio que se difundió después de su desaparición.
Cinco detenidos por el crimen
Por el asesinato de Nancy Godoy hay cinco personas detenidas. La Justicia dictó prisión preventiva para los capataces de la estancia, Ireneo Antonio Zarza y Felipe Dionisio Sandoval, señalados como presuntos autores materiales del crimen.
Sergio Nahuel Rojas, pareja de María Rosa Leguizamón, también quedó bajo prisión preventiva, acusado de homicidio simple. Leguizamón está involucrada en la causa, mientras que Ernesto Ezequiel Bordón, un peón, fue detenido por presunto falso testimonio.