Maia estuvo tres días vagando por el conurbano bonaerense con un hombre que no es su padre. La pequeña de 7 años estaba acostumbrada a vivir en la calle con su mamá Stella, en Villa Lugano, no va al colegio y conoce de privaciones. Pero cuando se reencontró con su familia, ella hizo un pedido sencillo, quería un regalo que para otros niños es algo habitual o no supone un premio extraordinario: Maia pidió una cajita de McDonald´s.
