De acuerdo con su testimonio, primero escuchó fuertes golpes y observó a tres personas correr desde el frente de la propiedad. En un principio creyó que escapaban, pero luego regresaron y concretaron el asalto.
Los delincuentes utilizaron una barreta y una especie de ariete para forzar el acceso. También quedaron marcas en las rejas de las ventanas, que habrían intentado violentar antes de entrar.
Una vez dentro, redujeron al jubilado, le ataron las manos y lo obligaron a guiarlos por la vivienda en busca de objetos de valor. Tomás reveló que les entregó la clave de una caja de seguridad ubicada en el primer piso, donde guardaba dinero, relojes y otros elementos valiosos.
Durante el robo, los asaltantes encontraron además un fusil Mauser y se llevaron varias armas de tiro deportivo junto con municiones. Pese al violento episodio, no golpearon físicamente a la pareja.
“Mi esposa estaba durmiendo. No la molestaron. No prendieron la luz. A mí me ataron las manos y me hicieron sentar”, recordó el hombre sobre el dramático momento que duró alrededor de doce minutos.
El jubilado lamentó el deterioro de la seguridad
Según describió, los delincuentes eran jóvenes, estaban bien vestidos y algunos utilizaban tapabocas. Tras concretar el robo, escaparon y hasta el momento permanecen prófugos.
El jubilado, de origen húngaro, lamentó el deterioro de la seguridad en el país y recordó cómo era la vida décadas atrás en el conurbano bonaerense. “Hace 25 años caminábamos tranquilos por Castelar y jamás pensábamos que nos podían asaltar. Eso se degradó muchísimo”, expresó.
entradera lm
Los delincuentes fueron captados por las cámaras de la casa.
Tomás llegó a la Argentina en 1957, durante la presidencia de Pedro Eugenio Aramburu, y destacó que el país le permitió construir su vida y su hogar. “La Argentina me dio todo”, afirmó.
La investigación quedó a cargo de la UFI N°12 de La Matanza, encabezada por el fiscal José Luis Marotto, quien ordenó distintas medidas para identificar y capturar a los responsables de la entradera.