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Se conocieron los escalofriantes resultados de la autopsia de Thiago Altamirano

La investigación por la muerte de Thiago Altamirano atraviesa uno de sus momentos más trascendentales desde que comenzó. Con el avance de las pericias forenses, las declaraciones de testigos y la incorporación de nueva evidencia al expediente, la hipótesis inicial planteada por la fiscalía cobró todavía más fuerza y dejó en una situación judicial cada vez más comprometida a la madre del niño y a su pareja.

06 de julio de 2026 - 09:44
Se conocieron los escalofriantes resultados de la autopsia de Thiago Altamirano

La investigación por la muerte de Thiago Altamirano atraviesa uno de sus momentos más trascendentales desde que comenzó. Con el avance de las pericias forenses, las declaraciones de testigos y la incorporación de nueva evidencia al expediente, la hipótesis inicial planteada por la fiscalía cobró todavía más fuerza y dejó en una situación judicial cada vez más comprometida a la madre del niño y a su pareja.

Durante los últimos días, los investigadores reunieron elementos considerados determinantes para reconstruir las horas previas al fallecimiento del menor. Los resultados de la autopsia, los informes médicos y los testimonios de personas cercanas al entorno familiar coincidieron en un punto central: la explicación brindada por los imputados no se corresponde con la evidencia científica incorporada a la causa.

La investigación, encabezada por el fiscal penal Daniel Espilocín, sostiene que las pruebas obtenidas hasta el momento fortalecen la hipótesis de que Thiago fue víctima de un homicidio y no de un accidente doméstico, como se intentó hacer creer en un primer momento.

Uno de los elementos más contundentes incorporados al expediente fue el informe elaborado por los especialistas que realizaron la autopsia. Los médicos forenses concluyeron que la muerte del niño fue consecuencia de una asfixia mecánica provocada, una determinación que modificó por completo el rumbo de la investigación.

Ese resultado permitió descartar la versión presentada inicialmente por la madre del menor y su pareja, quienes habían manifestado que Thiago se había caído de la cama y que las lesiones eran consecuencia de ese supuesto accidente.

Sin embargo, los estudios científicos revelaron que las lesiones detectadas en el cuerpo del pequeño no eran compatibles con una caída de esa naturaleza, sino que respondían a otro mecanismo de producción, incompatible con el relato ofrecido al llegar al centro asistencial.

Para los investigadores, esa diferencia entre la versión de los acusados y las conclusiones de los especialistas constituye uno de los pilares más importantes sobre los que hoy se sostiene la acusación.

El fiscal Daniel Espilocín fue contundente al referirse al estado actual de la investigación. Según explicó, no existe ninguna prueba objetiva que permita respaldar la explicación brindada por los imputados, mientras que la evidencia reunida hasta el momento apunta en sentido contrario.

Con ese escenario, la causa avanzó con la imputación de Franco Nicolás Funes por el delito de homicidio agravado por alevosía, al considerarlo el principal sospechoso de haber provocado la muerte del niño mediante maniobras de asfixia.

La figura penal elegida por la fiscalía refleja la gravedad de los hechos investigados y contempla circunstancias especialmente agravantes por la condición de vulnerabilidad de la víctima.

Mientras tanto, la situación procesal de la madre del menor también continúa bajo análisis. Los investigadores buscan establecer cuál fue su grado de conocimiento sobre los hechos y si existió algún tipo de responsabilidad por acción u omisión en relación con el cuidado y la protección de su hijo.

Otro aspecto que adquirió relevancia dentro del expediente fue la actuación del personal médico que recibió al pequeño en las primeras horas de la emergencia.

De acuerdo con la información incorporada a la investigación, los profesionales de la salud detectaron desde un principio inconsistencias entre el estado clínico del niño y la explicación aportada por los adultos que lo acompañaban.

Los médicos advirtieron que el cuadro que presentaba Thiago no coincidía con las lesiones habituales que suelen observarse en accidentes domésticos de ese tipo, motivo por el cual se activaron los protocolos correspondientes.

Posteriormente, el menor fue derivado al Hospital Materno Infantil, donde finalmente se confirmó su fallecimiento.

Ese desenlace dio origen a una investigación judicial mucho más profunda, orientada a determinar con precisión qué había ocurrido antes del ingreso del niño al sistema sanitario.

A medida que avanzaban las pericias, la fiscalía también comenzó a incorporar declaraciones de numerosas personas vinculadas con el entorno cotidiano de la familia.

Vecinos, profesionales de la salud y la propietaria del inmueble donde residían aportaron datos que permitieron reconstruir el contexto en el que vivían Thiago y su hermano, brindando información considerada de enorme importancia para comprender la dinámica familiar.

Cada uno de esos testimonios fue incorporado al expediente y analizado junto con las restantes evidencias obtenidas durante la investigación.

Según explicó el fiscal, la combinación entre las pericias científicas y los relatos de quienes mantenían contacto frecuente con la familia permitió elaborar una reconstrucción mucho más completa de los hechos previos al fallecimiento del menor.

Entre las declaraciones recogidas surgieron elementos especialmente sensibles para la causa.

Diversos testigos señalaron que los dos niños manifestaban temor hacia Franco Nicolás Funes, una circunstancia que ahora ocupa un lugar central dentro del expediente judicial.

De acuerdo con esas versiones, ese miedo habría sido conocido por la madre de los menores, aspecto que también forma parte de la investigación que intenta establecer cuál fue su comportamiento frente a esa situación.

Los investigadores consideran que ese contexto previo puede resultar determinante para comprender las relaciones existentes dentro del hogar y evaluar las responsabilidades de cada una de las personas involucradas.

Además, varios testimonios coincidieron en señalar que la mujer solía dejar a Thiago y a su hermano al cuidado de su pareja cuando debía ausentarse, una práctica que ahora es objeto de un minucioso análisis judicial.

Para la fiscalía, ese dato adquiere especial relevancia al momento de determinar si existieron señales de riesgo que pudieron haber sido advertidas con anterioridad y cuál fue la conducta asumida por los adultos responsables del cuidado de los niños.

La reconstrucción de esas rutinas también busca establecer cómo era la convivencia familiar y si existían antecedentes de episodios de violencia que puedan estar relacionados con el desenlace fatal.

Otro de los aspectos que generó preocupación durante la investigación es la existencia de intervenciones estatales previas destinadas a proteger a los menores.

El expediente judicial indica que antes de la muerte de Thiago ya se habían registrado denuncias y medidas de protección relacionadas tanto con él como con su hermano.

Asimismo, quedó acreditado que la familia recibía acompañamiento por parte de la Secretaría de Primera Infancia y Niñez, organismo que intervenía en función de la situación de vulnerabilidad detectada.

Ahora, además de investigar las circunstancias concretas del fallecimiento, la Justicia también intenta determinar si esas acciones preventivas fueron suficientes o si existieron fallas que impidieron evitar el desenlace.

Ese análisis podría abrir una nueva línea dentro del expediente para establecer cómo funcionaron los mecanismos institucionales de protección de la infancia y si las herramientas disponibles fueron aplicadas de manera adecuada.

Mientras tanto, la investigación continúa avanzando con nuevas medidas probatorias.

Los especialistas siguen examinando documentación, informes técnicos y declaraciones que permitan reconstruir con el mayor nivel de precisión posible las horas previas a la muerte del niño.

Cada nueva evidencia es incorporada al expediente con el objetivo de fortalecer la acusación o descartar hipótesis alternativas.

Por el momento, la información reunida por la fiscalía mantiene firme la teoría de que Thiago Altamirano no falleció como consecuencia de un accidente, sino que fue víctima de un hecho mucho más grave.

La combinación entre los resultados de la autopsia, las evaluaciones médicas, las pericias realizadas durante la investigación y los testimonios obtenidos conforma un conjunto probatorio que, según los investigadores, contradice de manera consistente la versión presentada por los acusados desde el inicio de la causa.

Con el avance del proceso judicial, el expediente sigue sumando elementos que serán evaluados en las próximas etapas de la investigación penal.

Mientras la Justicia intenta esclarecer completamente lo sucedido, la muerte de Thiago Altamirano continúa generando una profunda conmoción, no solo por las circunstancias que rodean el caso, sino también por los interrogantes que surgieron respecto de los mecanismos de protección que habían sido implementados con anterioridad para resguardar a los dos hermanos.

La resolución definitiva dependerá del desarrollo de la investigación y de las pruebas que continúen incorporándose al expediente. Sin embargo, las conclusiones forenses, los testimonios reunidos y los antecedentes analizados hasta el momento marcaron un punto de inflexión en la causa, consolidando una línea investigativa que hoy ubica a la madre del niño y a su pareja bajo el foco de la Justicia mientras se busca determinar todas las responsabilidades por la muerte del pequeño Thiago Altamirano.

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