“Eh! Te re cabió pedazo de puta”, dice una joven frente a la cámara de un celular mientras camina por la calle junto a otras dos adolescentes de su edad. “¿Te gustó la puñalada, amiga?”, agrega otra y le advierte a su interlocutora virtual: “Fijate, con las wachinas no se mete y menos con mi familia, gata”. Esta última joven, además, sostiene en su mano un celular ajeno, como un trofeo.
