Hay datos complementarios que apuntan a otra de las claves en cualquier delito, mucho más en un asesinato múltiple e intrafamiliar: el por qué de esta tragedia. Una carta dejada por la propia Laura Leguizamón y lo que se sabe ahora de sus problemas psicológicos y medicación a tal efecto, permiten avanzar en un camino concreto para los peritos.
Una escena sangrienta y macabra
Los agentes policiales y de la justicia remarcan que la escena era “muy sangrienta y los crímenes se cometieron con saña. Había sangre por todos lados”, resumieron.
Con el relevamiento en el lugar (la casa fue, virtualmente, la escena completa del crimen), creen que Laura Leguizamón, cometió la masacre con “una cuchilla grande”, que fue secuestrada en el lugar junto a otro cuchillo.
La mecánica del triple crimen fue un raid por habitaciones de la casa. La primera víctima fue el marido: Bernardo Adrián Seltzer. A las 6 de la mañana - por la reconstrucción forense - Laura Fernanda Leguizamón lo mató mientras dormía en la habitación que compartían. Tenía heridas en el pecho y no hubo indicios de resistencia. Esto permite suponer que tal vez, le dieron algo para adormecerlo - eso lo dirá el estudio histopatológico. El marido quedó tendido en la cama, sin ningún tipo de respuesta.
Luego, comenzó una cacería, por parte de la madre sobre sus propios hijos. La siguiente víctima fue el hijo mayor, Ian, de 15 años. Los chicos dormían en cuchetas. Se entiende que primero mató al mayor por una cuestión de posible resistencia de un adolescente frente a una mujer. Herido, Ian, logró salir corriendo, pero la madre lo remató en el comedor. Según las fuentes, presentaba heridas de arma blanca en el pecho y en la espalda.
El más chico, de 12 años, también intentó escapar. La madre lo atacó y mató en el pasillo cuando intentaba escaparse hacia el cuarto. Tenía numerosas heridas cortantes en la espalda y pecho y, al igual que su hermano, tenía heridas de defensa en manos y brazos. Es decir, los chicos fueron conscientes de que su madre los asesinaba, cosa que- en principio- nunca pudo saber Adrián Seltzer.
La mujer regresó al cuarto principal y arrastró fuera de la cama a su esposo ya muerto. Entonces, llegó su propio final. Fue al baño y se atacó con la cuchilla. Se hizo una herida casi mortal en el pecho, que atravesó la zona intercostal y desgarró su corazón. Agonizante o malherida, pudo darse otras puñaladas más, en el pecho, en una rodilla y en la nariz. Pero el ataque sobre su propio corazón fue determinante.
La mujer fue hallada en el bidet. La inspección forense inicial y la revisión posterior indican que su agresión siguió la "lógica de los suicidios".
La carta y su estado de salud mental
En la nota se lee con dificultad: “Todo mal, fue mucho. Los amo. Mal. Perverso”. Estaba muy mal redactada, como si alguna medicación que hubiese tomado le afectó su escritura. Hay otra realidad que debe conocerse para armar toda esta tragedia. La familia daba apariencia de una vida normal. Pero en estas horas - desde que se conoció la noticia - se supo que Laura tendría una profunda depresión y que tomaba medicación para ello. ¿Pero también sufría casos de trastornos severos de su psiquis?¿La familia conocía esa situación y no actuó como debió haberlo hecho o creyeron, con amor familiar, que la mujer saldría adelante de su trastorno?
Pero este perfíl o "autopsia psicológica" debe realizarse todavía. Por el momento, los primeros indicios de la ciencia, aplicada a criterios forenses, determinan la mecánica del triple crimen y apunta a un suicidio final. Aún faltan muchas piezas para este rompecabezas escabroso. Ya se tiene casi la certeza de qué pasó. Pero el por qué, sigue siendo un misterio.