La historia de la Villa Olímpica
El primer pueblo olímpico se desarrolló en los Juegos Olímpicos de verano en 1924, donde los anfitriones construyeron unas pequeñas cabañas alrededor del lugar del evento.
Luego en 1932 los anfitriones fueron quienes construyeron la primer villa olímpica que formó el modelo de las Aldeas Olímpicas actuales, debido a que antes del desarrollo de este tipo de aldeas el Comité Olímpico Nacional solía incurrir en costos muy altos en el alquiler de casas para los atletas, entrenadores y funcionarios de los Juegos Olímpicos.
Los Ángeles, Estados Unidos, fue el lugar donde se construyó la primera villa olímpica, en Baldwin Hills en 1932. Este pueblo era el encargado de recibir solamente atletas masculinos, mientras que Chapman Park Hotel, ubicado en Wilshire Boulevard, alojaba a las mujeres atletas.
De todas las villas olímpicas alguna vez construidas, la Villa Olímpica Juvenil en Villa Soldati, Buenos Aires, es una de las más grandes en nivel de infraestructura y materia de comodidades. El edificio está compuesto por 1440 apartamentos ocupando un área de 160,000 metros cuadrados.
Otra gran obra de arquitectura fue la construida en Seúl-Pusan, llevándola a cabo en diez años pero logrando ser la más grande y lujosa de todos los tiempos, ya que tiene un millón de hectáreas y 300 kilómetros de calles. Se construyeron más de 22 instalaciones deportivas, entrelazadas entre Seúl y Pusan, acompañadas por una gran remodelación de toda la ciudad y su entorno.
Estos espacios luego de ser utilizados para los Juegos Olímpicos comienzan a venderse a los ciudadanos. La ventaja de este tipo de proyectos es que tiene como objetivo desaglomerar el centro de las ciudades y así expandir la urbanización creando nuevos barrios para impulsar el desarrollo económico.
Además, son vendidos a precios más accesibles para que al adquirir un pequeño crédito se pueda tener la casa propia. En general, estos complejos varían entre unidades con uno, dos o tres ambientes, con uno o dos baños, teniendo una distribución en forma de dúplex, con los dormitorios en la planta baja. Sus diseños son modernos; con ventanales grandes y mucha luz natural, con vista a los parques interiores donde se realizan las actividades.
Normalmente estas villas poseen un SUM, salón de usos múltiples, en cada uno de sus edificios, solo para sus vecinos. Parte fundamental de estas grandes obras de arquitectura es el desarrollo de las terrazas y balcones individuales para cada apartamento.
Su creación incluye grandes predios verdes de uso público, donde alrededor suelen colarse tiendas para generar un mayor desarrollo de la zona, impulsando su comunicación con el resto de la ciudad.
A pesar de estas grandes construcciones, algunos gobiernos no impulsan su venta o su uso luego de terminar los Juegos Olímpicos, por lo que muchas de ellas se encuentran en un terrible estado de abandono como las instalaciones de Río 2016, lugar donde se cayeron a pedazos. Otros casos como los de Atenas y Pekín, corrieron la misma suerte, mientras que en Sarajevo se desarrolló un cementerio alrededor de las ruinas. Otros, como el estadio olímpico de Pyeongchang evitó tal destino ya que directamente fue demolido al finalizar.