Pero más allá de ese episodio, hay un dato clave que cambia el escenario: el 11 de marzo se cumplieron los dos años desde la separación personal, el plazo que exige la legislación italiana para poder avanzar con el divorcio. Este punto es el que convierte a la audiencia del 25 en un momento bisagra.
Según trascendió desde el entorno del futbolista, existe la expectativa de que para esa fecha el divorcio ya pueda estar dictado o, al menos, muy cerca de concretarse. Aun así, no hay confirmación oficial y la causa sigue avanzando en paralelo en dos frentes: la disolución del vínculo y la división de un patrimonio millonario.
En este contexto, todas las miradas están puestas en lo que suceda en los próximos días. Mientras Wanda continúa activa en sus redes y enfocada en sus proyectos, e Icardi sigue con su carrera en el Galatasaray, el reloj avanza hacia una instancia que podría marcar un antes y un después definitivo en su historia.