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Las 5 teorías sobre el futuro de Massa: ¿Qué puede ganar y qué puede perder?

por Pablo Winokur | 01 de junio de 2019 - 07:11
Las 5 teorías sobre el futuro de Massa: ¿Qué puede ganar y qué puede perder?

Sergio Massa volvió al estrellato mediático esta semana con sus vaivenes respecto a su postulación. ¿Opositor moderado, camino del medio u opositor rabioso? ¿Vicepresidente de Macri, en PASO con Lavagna o aliado con Cristina?

Algunas incógnitas se definieron con el Congreso del Frente Renovador que le dio dos instrucciones: ser candidato a presidente y avanzar en una negociación con la oposición. Pero a partir de ahí se abren al menos 5 escenarios posibles. Acá un repaso, con algunos comentarios, sobre esas opciones. En cualquier escenario, aún desde una minoría, Massa se vuelve a posicionar en el centro de la escena (al menos por un rato).

1. Como sea, sigue en Alternativa Federal. El martes en Córdoba firmó un acuerdo con foto con sus tres socios de Alternativa Federal. El acuerdo planteaba que “inscribirían a Alternativa Federal para las próximas elecciones presidenciales con candidato propio, el que surgirá de las PASO” y designaron representantes para conformar el frente. ¿Por qué habríamos de dudar de lo que Massa firmó?

Esta teoría, aunque válida, hay que matizarla con la trastienda de lo que se comunicó y cómo se comunicó la noticia de aquel acuerdo. Los equipos de comunicación de los otros tres referentes mandaban casi al unísono las resoluciones que se tomaban en la reunión de Córdoba. Los de Massa solo mandaron las fotos.

Al finalizar el encuentro, se acordó que hablarían tres de ellos. El primero fue Pichetto y habló de Alternativa Federal; el segundo fue Urtubey y habló de Alternativa Federal; el tercero fue Massa y habló de la unidad de la oposición para ganarle a Macri.

Último dato de color, el anfitrión del encuentro Juan Schiaretti decidió no hablar. Símbolo de que la cosa no anda bien. Es el único que tiene responsabilidad institucional después de octubre. A los dos días, dijo que no se metía más en política nacional y se fue de vacaciones.

2. Negociar con el kirchnerismo para salvar Alternativa Federal. El espacio naufraga por los vaivenes de Lavagna. Para ser competitivo, AF necesita una interna fuerte. Alternativa Federal (y la opción Lavagna) se desarma por completo sin Massa. “Si me quieren adentro, cierren filas en torno a este espacio”, podría estar diciendo Massa al negociar con el kirchnerismo. Aclaro: teoría rebuscada, pero teoría al fin.

La contracara de esta idea surge del lavagnismo: “Massa negocia con Cristina, Alternativa Federal se destruye, nosotros quedamos como la única tercera vía posible”. Esto actuaría además como un reconocimiento tardío a la postura de Lavagna de negarse a una PASO en Alternativa Federal: ¿Para qué integrar un espacio que a la larga va a negociar con el kirchnerismo?

3. Se está levantando el precio para negociar con Cambiemos. Es una teoría que circula particularmente entre los estrategas de campaña de Vidal (aún con buena relación con el massismo). Hay una realidad: Macri y Vidal necesitan a Alternativa Federal vivo para sobrevivir. Paradójicamente, el tercer espacio es fundamental para mantener la grieta viva. Con Massa adentro del gran peronismo crecen incluso las chances del kirchnerismo ganando en primera vuelta.

Según esta hipótesis, Massa no tendría nada que negociar con el kirchnerismo, que al final del camino lo va a terminar abrochando… o absorbiendo. No hay futuro político ahí. “Tiene todo para perder”, analizan en La Plata. Al negociar con Cambiemos, mantiene su independencia.

¿Qué podría negociar? Una manito oculta de Cambiemos para que él pueda sostener sus intendencias. Retener Tigre, San Fernando y los 8 municipios del interior. Sería un compromiso difícil pero posible.

4. Negociar un cargo en las listas K. Se habló de que Cristina se baje y él integre la fórmula; se habló de un ofrecimiento como candidato a gobernador de la provincia. O que encabece las listas de diputados. ¿Objetivo final? Que baje su candidatura presidencial y sume para “la unidad”. Para esto hay dos obstáculos.

Primero. El Congreso del Frente Renovador votó que él tiene que ser el candidato a presidente. Y el señor se debe a su público.

Segundo. El aclaró que no necesita un cargo (una banca) para decir lo que piensa. Traducción: “Ni loco vuelvo a ser diputado”.

Tercero. Si se baja de la presidencial, una vez que el kirchnerismo tenga la lapicera de las listas de congresales lo puede llegar a dejar como a Scioli que en la última elección fue en quinto lugar.

5. Ir a una PASO contra Alberto Fernández (y contra Scioli). Usaría el mismo modelo que tomó Cambiemos en 2015. Parecía imposible que Carrió, el radicalismo y Macri compartieran espacio. Y de hecho, no lo compartieron (¿ni lo comparten?). Disputaron una interna, el que ganó condujo y que el que perdió acompañó.

Lo interesante de aquel experimento es que cada espacio mantuvo su identidad hasta el final. No hubo cruces de fuerzas (tanto el PRO como la UCR y la Coalición Cívica fueron con fórmula propia y pura). Y ese armado tampoco implicó un condicionamiento para Macri a la hora de armar su gabinete.

Al radicalismo y a la Coalición les permitió una solución para pactar con Macri pese a que se habían opuesto siempre. Y hasta les permite sobrevivir frente a un eventual fracaso del Gobierno.

El Frente Renovador podría retener sus intendencias. El kirchnerismo ya demostró en las provincias que no quiere forzar internas en ningún distrito, con lo que estaría dispuesto a ceder en las localidades que gobierna el massismo.

Podría meter diputados en base a una buena negociación con el sistema D’hondt (perdón el tecnicismo, es para que se diviertan los amigos politólogos).

Y si gana Alberto, el Frente Renovador tiene margen (como tuvo la UCR) para meter ministros; incluso Massa podría asumir como jefe de gabinete. El nuevo gobierno va a necesitar mucho volumen político y Massa lo tiene.

Por último, no menos importante, vale recordar que Alberto fue su jefe de campaña en 2015. Eso dice dos cosas. Por un lado, ya trabajaron juntos; por otro lado, los que trabajaron en esa campaña dicen que duró una semana en el cargo y se fue, disgustado por los manejos de Massa. Pero bueno… ¡Nada irreconciliable!

¿Cuál es el “pero” que tiene esta teoría? La gran pregunta es si realmente el caudal de votos que Massa tiene hoy según las encuestas es suyo o del espacio que representa (los ni-ni, la ancha avenida del medio, etc). ¿Los retendrá Massa si se suma al espacio K?

Incógnitas que solo el tiempo puede resolver…

(P.D: Ojo que el "ciudadano de a pie" odia este tipo de movidas maquiavélicas y arreglos entre dirigentes. No vaya a ser que la jugada se complique).

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