Mientras escuchaba las grabaciones que hablaban de los seguimientos sobre mi persona, sobre el Instituto Patria y también sobre la Unidad Ciudadana, aquella fuerza política que construimos en el 2017 y que fue verdaderamente punta de lanza contra todo esto.
Mientras escuchaba esas grabaciones y veía todo eso, no podía dejar de pensar en mi hijo y en mi hija, en Máximo y en Florencia, que están acusados de formar parte de una asociación ilícita conmigo, su madre, como jefa. Pensar que armaron cuatro causas judiciales en Comodoro Py por cuatro supuestas asociaciones ilícitas diferentes en las que, por supuesto, me acusaban de ser la jefa.
Ahora entiendo el porqué, la verdadera razón de esa obsesión con las asociaciones ilícitas, en realidad estaban proyectando lo que ellos mismos eran y hacían: una verdadera asociación ilícita.
Párrafo aparte merece el capítulo del espionaje que desplegó el Servicio Penitenciario Federal en la Cárcel de Ezeiza. Algo verdaderamente impresionante. Pensar que, desde el 10 de diciembre pasado, algunos medios de comunicación hegemónicos venían planteando nuestras diferencias con quienes continuaron esos cargos del servicio como una cuestión de poder o de lucha interna. Como siempre dije, todo hace juego con todo. Y creo que todo, todo esto, ha sido algo más que cobertura mediática de los medios hegemónicos. Es sencillamente complicidad política con todo lo que pasó en Argentina.
El lunes pasado, antes de irme del juzgado, y después de todo lo que ví y escuché, decidí constituirme como querellante en esa causa. ¿Qué si tengo alguna expectativa de que se haga justicia? Espero que sí, en el fondo espero que sea así”.