#CuadernosK: Carlos Wagner, el socio del “club de la obra pública” que cayó en desgracia
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#CuadernosK: Carlos Wagner, el socio del “club de la obra pública” que cayó en desgracia

Como uno de los tantos empresarios involucrados en la causa de los “Cuadernos K”, Carlos Wagner podría dar cuerpo en las próximas horas a la imagen que simboliza el peor rostro del establishment: la de un poderoso hombre de negocios caído en desgracia.

Ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Wagner supo integrar, al calor de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, lo que se conoció como el “club de la obra pública”: los empresarios amigos del poder beneficiados con las obras que encaraba el Estado. Hoy, en virtud de esa relación, su condición es la de investigado por la Justicia.

Wagner llegó a la Cámara Argentina de la Construcción de la mano de la constructora Esuco S.A, la firma desde la que supo construir una relación con el entonces todopoderoso ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

Desde ahí, Wagner ejecutó viviendas sociales y obras viales tanto en la provincia de Buenos Aires como en Santa Cruz, el reducto K, donde encaró el aeropuerto de Río Gallegos. Pero también se extendió a otras latitudes y construyó el acueducto Santiago del Estero. La cifra estimada de los contratos que obtuvo durante la “década ganada” es de 7 millones de pesos.

No es para sorprenderse: Esuco estuvo séptima en la lista de contrastistas del Estado que difundió el gobierno kirchnerista en 2015.

Pero eso no es todo, porque Wagner quedó involucrado también, en el último año, en la causa Odebrecht, como presunto “puente” entre De Vido y el gigante brasileño. “Es falso”, le dijo el año pasado a La Nación.

Finalmente, esta mañana, antes de que se cumpliera el plazo que lo hubiera convertido en prófugo, Wagner llegó a Comodoro Py acompañado por su abogado y se entregó a la Justicia.