¿Qué van a hacer los votantes de Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich después de las PASO? Esa es quizás la mayor duda que existe en los comandos de campaña de casi todos los frentes a la hora de pensar sus estrategias electorales.

Larreta vs. Bullrich. ¿Habrá tregua?
¿Qué van a hacer los votantes de Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich después de las PASO? Esa es quizás la mayor duda que existe en los comandos de campaña de casi todos los frentes a la hora de pensar sus estrategias electorales.
Casi todas las encuestas muestran que la sumatoria de los votos de los dos van a hacer que Juntos por el Cambio sea el espacio ganador de las PASO. Pero todavía hay muchas dudas de lo que va a pasar al día siguiente de la elección.
Las diferencias entre los dos candidatos son tan grandes que parece difícil que sus votos se vayan a sumar automáticamente en las generales. ¿Se van a sumar al final del camino o los votantes van a buscar otras opciones?
Una encuesta que se publicó en las últimas 48 horas empieza a intentar poner luz sobre ese fenómeno clave para proyectar quién puede ser el próximo presidente. Es un trabajo de la consultora Opinaia, que no trabaja para ninguno de los candidatos y que tiene una encuesta mensual sistematizada que repite aun fuera de los tiempos electorales.
De acuerdo con los resultados de este trabajo, apenas la mitad de los votantes de Larreta o Bullrich se mantendrán dentro del espacio si su candidato pierde. El resto va a votar a otro candidato o evaluar opciones.
Dato color al margen de la interna de Juntos por el Cambio. El 3% de los votantes de Grabois dice que va a votar a Bullrich en las generales.
Estos números empiezan a generar preocupación en algunos sectores de la coalición opositora, que temen que el espacio se fracture al día siguiente de las PASO.
Por eso aparecieron algunos intentos de armar un bunker conjunto para los probables festejos del 13 de agosto a la noche. Las negociaciones empiezan esta semana y cerca de Patricia ya no lo descartan, según informó a A24.com su jefe de campaña Juan Pablo Arenaza.
Mauricio Macri se ve a sí mismo como un garante de la unidad. Aunque por momentos pareciera que apoya a Patricia Bullrich, difícilmente haga explícita alguna preferencia.
Repite a los suyos que al final del camino va a retomar su rol de “padre fundador” del PRO y que va a trabajar para suturar heridas después del 13 de agosto. “Hace 6 meses que quiere ser ecuánime”, plantean en su entorno más chico.
En ese sentido, aseguran que no hubo hasta ahora ni habrá ningún tipo de pronunciamiento ni a favor ni en contra de ninguno de los dos precandidatos de Juntos por el Cambio. Según cuentan, habla regularmente vía chat tanto con Patricia como con Horacio.
Hace un tiempo había dicho que lo único que iba a hacer era señalar si alguno de los candidatos se apartaba “del camino del cambio”. Hasta ahora cree que eso no pasó. Todo lo contrario: Larreta -con sus modos- es parte del cambio. Incluso, su eslogan es el “Cambio de nuestras vidas”. Macri rescata a figuras como Waldo Wolff o Miguel Pichetto. En cambio reprueba a otros que exacerbaron la interna como Juan Manuel López, que dijo que si gana Patricia la Argentina puede terminar como en 2001.
Macri se corrió de la campaña. Se fue dos semanas a Europa y recién vuelve la semana que viene. No tiene previsto hacer apariciones mediáticas ni declaraciones, salvo que la interna se desmadre.
“Son dos dirigentes con matices yendo hacia un mismo lugar. Él va a ser garante de la unidad. Su mayor preocupación es que JxC gane en la mayor cantidad de lugares. Tanto Juntos por el Cambio como el PRO son su bebé. Lo construyó él y hoy disputan el poder contra todo un aparato. Ese es su principal interés”, aclaran.
¿Cómo están las cosas con “Horacio”? Tensas pero no rotas. Macri cuestiona las tácticas de su exjefe de gabinete. Y sea quien fuere que gane la interna, él avisa que no va a cogoberanar ni le va a armar el gabinete al futuro presidente.
Macri ve que va a hacer falta alguien que intermedie en la interna para que los votos de uno se ordenen hacia el otro lado cuando terminen las PASO.
En el espacio de Larreta ven a Macri demasiado jugado a favor de Patricia. Y ven dificil que pueda ser un buen mediador. Hay otros actores jugando el mismo juego y que en el larretismo ven con mejores ojos: María Eugenia Vidal, Emilio Monzó, Rogelio Frigerio, por ejemplo.
Cerca de Bullrich dicen que ellos están esperanzados en ganar la interna cómodos. Y creen que es posible incluso ganar la elección en primera vuelta. El viernes difundieron una encuesta de dudosa procedencia que ya los daba ganadores sin tener que ir a un balotaje.
Pero tomaron nota de la derrota en Santa Fe y bajaron un cambio en el tono de la campaña. Cuando la violencia interna sube, ellos pierden. No creen necesario que en este escenario ganador sea necesaria tanta confrontación.
En el espacio de Larreta también están confiados. Encuestas reservadas que maneja el jefe de gobierno porteño muestran que hay un 30% de personas que no sabe a quién votar. Esa es la masa de votantes que hay que tratar de convencer para llegar a las PASO. Son -quizás- las que mejor se sentirían interpeladas por el discurso de Larreta, sin la virulencia de Milei, Bullrich o Grabois pero sin el peso de la gestión de Massa. El problema es que muchos ni siquiera quieren escucharlo.
Existe un fenómeno vinculado a las redes sociales y el contenido on demand. Antes, una parte de la población -interesada en política- prendía a las 10 de la noche los canales de noticias para escuchar a los candidatos. Siempre esos programas tuvieron bajo rating, pero actuaban de catalizador de un debate que rebotaba en el boca en boca durante los días siguientes. Ese público más informado actuaba como “influencer” en su grupo social de referencia.
“Hoy a las 10 de la noche, ese perfil pone una serie en Netflix y se olvida de todo. No tenemos cómo llegarle”, dice un estratega de campaña.
¿Qué pasa con las redes sociales?
El algoritmo le muestra a cada uno lo que quiere ver. ¿Quién va a escuchar completo un discurso de Larreta con propuestas sobre energía? Probablemente algún especialista en energía, y no mucho más.
El algoritmo le da a cada uno lo que busca:
En algunos casos se puede filtrar algo de política. En la mayor parte es para reforzar tendencias ya preestablecidas. El que ama (u odia) a Milei y se queda unos segundos viendo alguna entrevista de él, va a ser bombardeado por esos clips gracias el algoritmo; el apático o desinteresado no recibe información política vía redes.
Todos los candidatos sienten que se mueven a ciegas. ¿Qué quiere el electorado realmente?
Larreta se entusiasma con las microvictorias en el interior. En su entorno sienten que todos los triunfos provinciales son un producto de un clima de época: en la previa, las redes sociales agitan a los candidatos más extremos, pero a la hora de votar se elige moderación. Y ponen ejemplos:
-En San Juan, ganó un candidato peronista disidente. El presidente del PRO local salió a aclarar que Patricia Bullrich no los acompañó en su estrategia.
-En San Luis, Claudio Poggi (de origen peronista) y Adolfo Rodríguez Saá se sumaron al entramado de Juntos por el Cambio y ganaron.
-En Santa Fe, Larreta apostó por el radical Maxi Pullaro y ganó por 12 puntos. Un dato. El candidato en los últimos 15 días de campaña se retiró de los medios y redes y apostó a recorrer el territorio.
Milei se desinfló en los últimos días. Una encuestadora de primer nivel que no publica sus números lo tiene en 13 puntos en la Ciudad de Buenos Aires y 19 en provincia de Buenos Aires. Para superar el 20% -que es el objetivo de mínima- tendría que hacer en promedio casi el 30% en el resto del país. En la mayoría de las provincias sus candidatos no superaron el 3%.
Por eso en los últimos días empezó a atacar a Patricia Bullrich. Denuncia una campaña sucia. Sabe que los dos compiten por el mismo voto.
La campaña entró en un modo “piloto automático”. Hay poco debate político y no se instalaron grandes temas de discusión en la campaña. Cada uno le habla a su propio público.
Mientras tanto el oficialismo sabe que necesita sí o sí ganar tiempo. La efervescencia inicial de la “unidad” y el aire fresco que traía la candidatura de Massa parece disiparse con los días en la medida que el Gobierno no encuentra el camino.
Hace 15 días que está estancado con la negociación con el Fondo Monetario Internacional. A Massa le toca tomar decisiones difíciles y que nunca van a ser buenas para los ciudadanos: ajuste y devaluación pide el FMI. Massa no puede hacer eso en el medio de la campaña. Las opciones intermedias que él ofrece tampoco parecen muy atractivas para los votantes.
En los últimos días, ensayó un nuevo discurso. "Díganles que cometimos errores, que asumimos nuestras culpas y que les pedimos disculpas", lanzó en un mensaje autocrítico.
No queda claro a qué se refiere porque no detalló cuáles serían esos errores.
Alberto Fernández -además de las torpezas propias y las desgracias externas- quedó permanentemente encerrado en los debates que le marcaba la interna del Frente de Todos.
Quizás el principal desafío para Massa sea demostrar que él no es otro Alberto y que Unión por la Patria puede ser una opción superadora al Frente de Todos. Pero tiene que convencer a una ciudadanía que viene de 4 años de golpes muy duros. ¿Habrá margen para lograrlo?
(total de Juntos por el Cambio 30%)
(Total UP 22%)