Para la Tribunal Supremo, el bloque "Unidad Ciudadana", desprendido del oficialista "Frente de Todos", representó un "ardid" para quedarse con tres de los cuatro lugares asignados para el Senado en el organismo que designa y remueve jueces.
"La manipulación de los bloques para desplazar la segunda minoría violenta el criterio de buena fe", señaló el fallo y consideró a este principio "cardinal en las relaciones jurídicas".
Sin embargo, el oficialismo en la Cámara Alta votó por unanimidad la designación de sus candidatos, en una sesión de la que no participaron los legisladores de Juntos por el Cambio.
Sin fisuras ni abstenciones, los 37 senadores del oficialismo y sus aliados votaron desconocer el mandato de la Corte con duros discursos que hicieron eje en el conflicto de poderes que desató el alto tribunal entrometiéndose en cuestiones que vulneran la división de poderes.
Un día después, la Cámara de Diputados hizo lo propio y mandó los pliegos de los legisladores del Frente de Todos Vanesa Siley y Rodolfo Tailhade, del PRO Álvaro González y del radicalismo Roxana Reyes.
Ahora hay intriga por lo que surgirá de la próxima reunión de acuerdo de los ministros de la Corte Suprema, que definirá el curso a seguir en su pulseada con Cristina Fernández de Kirchner.