Según pudo confirmar A24.com, los estudios están en marcha en Rusia y buscan determinar si a temperaturas de heladera se puede mantener la eficacia de la vacuna. Según fuentes al tanto del desarrollo, la mayoría de las vacunas se conserva a esta cantidad de grados. “Pero con estos nuevos desarrollos se está buscando ser más cautos. Así que todo tiene que ser muy bien evaluado porque los tiempos que se están dando para producción y aprobaciones no son los habituales; son tiempos de emergencia”, explican.
¿Por qué es importante este estudio?
Porque si logran comprobar que mantiene la eficacia, se podría agilizar el proceso de almacenamiento y se podría descentralizar el esquema de vacunación, llegando a más gente y más rápido.
Por ahora es solo un estudio, una esperanza más en un proceso que viene más demorado de lo previsto.