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Irreconocible

Las dos fotos de Alberto Fernández y la pelea del peronismo que viene

por Pablo Winokur | 29 de octubre de 2019 - 20:09
Las dos fotos de Alberto Fernández y la pelea del peronismo que viene
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Alberto Fernández en la asunción de Juan Manzur

Se trata de dos fotos de contrastes. Alberto en el escenario con Cristina, Kicillof, Máximo, Wado de Pedro, el "Cuervo" Larroque, Leonardo Grosso; Alberto en el escenario con gobernadores, sindicalistas e intendentes. Una fue el domingo a la noche, en la victoria; la otra el martes en su primer acto sin Cristina. El poder empieza a cocinarse al interior del peronismo.

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Alberto Fernández

Los resultados no terminaron de cerrar. Para todos fue gusto a poco. Muchos se habían comido el amague de que ganaban por 20. La lectura en una parte del Frente de Todos fue que Alberto perdió votos por haber ayudado a Macri, por haber sido blando en una parte de la campaña y por no endurecer su discurso en pos de la prudencia política. Poco dicen de que fue Macri el que sumó votos y no Alberto el que bajó.

La noche del domingo, en el bunker de Chacarita, escucharon el discurso de Macri admitiendo la derrota. No gustó el tono: Macri había dicho que dejaba un país con "bases más sólidas" y "otra forma de gobernar" y que cambió "la cultura del poder". Felicitó además a Vidal por su gestión. Por eso decidieron salir a marcarle la cancha.

Interpretaron que al invitarlo a Alberto a la transición, le estaba intentando tirar la responsabilidad a Alberto. Por eso, se acordó que Axel Kicillof detallara la crisis qué dejan Macri y Vidal; que luego Cristina le recordara que tiene que gobernar hasta el 10 de diciembre y que, por último, Alberto le tendiera la mano. “Quieren que Alberto gobierne, pero él asume recién el 10 de diciembre”, se quejaban en el Frente de Todos.

Pero algo no salió tan bien y Axel se excedió con los tiempos y las formas. En el bunker además se escuchaban insultos al presidente.

En el escenario estuvieron subrepresentados los moderados: no estaban los gobernadores, ni sindicalistas, ni el ala moderada del Frente de Todos. Solo estaba Massa, que no recibió ni un agradecimiento por la parte que le tocaba. Cerca del tigrense aseguran que no le importa: “Por lo menos estaba en el escenario y hasta pudo subir Malena”, dicen.

“El diálogo es la marca de este tiempo”, insiste Massa a quienes le hablan. Cree que va a ser fundamental su rol en esta transición desde la presidencia de la Cámara de Diputados. No es casualidad: él y Magario son los únicos dirigentes que estuvieron en ambas fotos.

Pícaros en el entorno de Massa dicen que le va a aportar “sentido común a la coalición”. Incluso él mismo se posiciona como la puerta de diálogo entre el Frente de Todos y el “ala blanda” del PRO.

Alberto hace un equilibrio inestable. Sabía que no tenía el control total del escenario del domingo. Por eso armó una nueva puesta en escena el martes en “la casa” de su gobernador preferido, Juan Manzur. El promedio de edad de la concurrencia era 60 años y no había ningún kirchnerista puro.

Confluyeron las tres patas en las que quiere anclar su poder: gobernadores, sindicalistas e intendentes.

Alberto y Manzur se encargaron de decir que el nuevo presidente “va a gobernar con los 24 gobernadores”.

Los intendentes del conurbano también están listos para marcar la cancha. “La Matanza fue el lugar con más diferencia de votos entre Macri y Alberto; más incluso que en Santiago del Estero”, dicen cerca del indentente electo Fernando Espinoza. Fue uno de los que estuvo en la foto.

Alberto planteó el esquema de la transición con “4 coroneles”. Solo un kirchnerista puro, Wado de Pedro. El resto son de su riñón. “Esto no son fotos... es una película”, dice un hombre que lo acompaña desde el año pasado en el armado del grupo Callao. Asegura que la foto que hay que ver es la del lunes y las personas que Alberto puso para la transición.

¿Puede haber más sorpresas estos días? “Alberto es un gran jugador de poker. No te va a mostrar más cartas de las necesarias”, insisten en el albertismo. Quizás no todo es lo que parece.

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