Pero algo no salió tan bien y Axel se excedió con los tiempos y las formas. En el bunker además se escuchaban insultos al presidente.
En el escenario estuvieron subrepresentados los moderados: no estaban los gobernadores, ni sindicalistas, ni el ala moderada del Frente de Todos. Solo estaba Massa, que no recibió ni un agradecimiento por la parte que le tocaba. Cerca del tigrense aseguran que no le importa: “Por lo menos estaba en el escenario y hasta pudo subir Malena”, dicen.
“El diálogo es la marca de este tiempo”, insiste Massa a quienes le hablan. Cree que va a ser fundamental su rol en esta transición desde la presidencia de la Cámara de Diputados. No es casualidad: él y Magario son los únicos dirigentes que estuvieron en ambas fotos.
Pícaros en el entorno de Massa dicen que le va a aportar “sentido común a la coalición”. Incluso él mismo se posiciona como la puerta de diálogo entre el Frente de Todos y el “ala blanda” del PRO.
Alberto hace un equilibrio inestable. Sabía que no tenía el control total del escenario del domingo. Por eso armó una nueva puesta en escena el martes en “la casa” de su gobernador preferido, Juan Manzur. El promedio de edad de la concurrencia era 60 años y no había ningún kirchnerista puro.
Confluyeron las tres patas en las que quiere anclar su poder: gobernadores, sindicalistas e intendentes.
Alberto y Manzur se encargaron de decir que el nuevo presidente “va a gobernar con los 24 gobernadores”.
Los intendentes del conurbano también están listos para marcar la cancha. “La Matanza fue el lugar con más diferencia de votos entre Macri y Alberto; más incluso que en Santiago del Estero”, dicen cerca del indentente electo Fernando Espinoza. Fue uno de los que estuvo en la foto.
Alberto planteó el esquema de la transición con “4 coroneles”. Solo un kirchnerista puro, Wado de Pedro. El resto son de su riñón. “Esto no son fotos... es una película”, dice un hombre que lo acompaña desde el año pasado en el armado del grupo Callao. Asegura que la foto que hay que ver es la del lunes y las personas que Alberto puso para la transición.
¿Puede haber más sorpresas estos días? “Alberto es un gran jugador de poker. No te va a mostrar más cartas de las necesarias”, insisten en el albertismo. Quizás no todo es lo que parece.