El actor y humorista Groucho Marx decía: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

El actor y humorista Groucho Marx decía: "La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.
Los políticos en la Argentina se lo tomaron en serio. Nuestra moneda es un reflejo de esto. Cada vez vale menos. Antes y después de una elección los argentinos le huímos a la moneda de nuestro país. Detrás de un billete de $ 1000 con un hornero y su pérdida del valor nominal está la desconfianza y la carencia de buenas expectativas por parte del accionar de la política.
Detrás de una moneda hay un plan económico, monetario y financiero. De 2011 a 2019 tenemos inflación del 25% promedio y tocamos pico este año con 55 % interanual…récord desde al año 1991.
El resultado de esta elección muestra que los argentinos votaron con intención de distribuir las cargas del poder.
Alberto Fernández es el presidente pero la diferencia fue menor al resultado de las PASO. La sociedad argentina mostró en las urnas que los argentinos votan con la desconfianza y que la política puede hacer una vez más lo contrario a lo que votaron y para ese caso es bueno siempre tener una contraparte.
Alberto Fernández es el nuevo presidente de los argentinos. El ciclo es siempre el mismo, el voto masivo otorga confianza preliminar, optimismo, expectativas pero la sociedad no le da las llaves de la Casa Rosada a nadie cuando actúa como agente económico en la diaria. Cada vez el enfado es mayor.
Hay un concepto de Alberto Fernández que los Argentinos tomaran como resultado de cuentas de su gestión. Sería histórico. “Yo voy a terminar con la grieta”.
A partir de hoy está esa posibilidad. El pueblo le dio el mandato y la transición y delicada situación económico y social por la que atraviesa nuestro país requiere que se pase del proscenio de campaña a la acción política.
Argentina continúa dividida y requiere principios de unidad de gestión de acá al 10 de diciembre.
La diferencia fue muy corta en la elección como para que Frente de Todos piense que se puede gobernar si un consenso con Juntos por el Cambio.
El pueblo no votó eso. Reflejar en la gestión lo que no sucedió en las urnas incluso le generó muchos dolores de cabeza a Mauricio Macri en sus primeros pasos como presidente al ganar en Balotaje en 2015 solo por 2 puntos de diferencia.
Se propondrán en el desayuno de mañana Alberto y Mauricio trabajar con los equipos económicos para llevarle una propuesta al FMI en la muestra cabal que la argentina luego de competir comienza a cooperar en la acción política?
La sociedad votó dividida pero con una aspiración común que incluso propuso el próximo presidente de los argentinos: terminar con la grieta. El Estado es la mediación institucional que tiene la política para ejercer este mandato social que se efectuó con el voto.
El pueblo argentino no está “ajustado” por los mercados sino por la mala acción política. Si la promesa de ayer serán los nuevos impuestos que serán incorporados mañana, la política resolverá con mayor enfado el malestar actual de la sociedad. Hay muestra cabal de esto en Chile, Ecuador y Perú.
Llego el momento que el ajuste lo haga la “política”. Llegó el momento de bajar las tensiones por que América Latina no esta sencilla y liderar crisis implica aceptar la decadencia.
Hacer diagnósticos sin cirugía mayor llevará a que la enfermedad del “déficit fiscal”, “presión tributaria”, “alta inflación”, “pérdida del valor de la moneda”, “destrucción del sistema financiero” se propague y estalle luego de las pequeñas erupciones que venimos teniendo.
Por su parte esta campaña generó que el debate legislativo en nuestro país haya dejado la economía de lado.
El Plan cooperar implica también poner en marcha para su tratamiento en el Congreso de la Nación leyes pendientes como la “Ley de Góndolas”, “Presupuesto 2020”, “Reperfilamiento de la Deuda”, “Ley Pyme 2.0”, “Promoción de la Inversión”, “Promoción del Empleo”, entre otras.
La agenda legislativa económica quedó tan abandonada como la agenda ejecutiva que tomaba decisiones en el marco de una campaña por fuera de las necesidades reales de la gestión para reconducir las variables macroeconómicos como inflación, tipo de cambio y tasa de interés.
El voto también definió la obtención de bancas en diputados y senadores que deberán lograr consensos necesarios en el Congreso de la Nación. No sobra nada para votar leyes bajo la uniteralidad de un bloque.
Argentina espera que nadie tenga la razón en el próximo período en materia política. Argentina necesita un destino común en las diferencias en búsqueda de consensos inmediatos y a mediano y largo plazo.