La segunda obra, pintada en escala de grises por Martín Ron, es un homenaje a los trabajadores del hospital y muestra a un grupo de médicos trasladando camillas con heridos.
Por último, en el mural más cercano a la calle Paraguay, realizado por Mariela Ajras, se ve el rostro de una mujer, que representa a la justicia, tiene los ojos vendados y está encerrada en un reloj de arena, en una alegoría a los 25 años "de impunidad" transcurridos desde el atentado hasta hoy.
"El Corredor de la Memoria no podía concluir sin una intervención en el Hospital de Clínicas, sin el reconocimiento a la hermandad que nos une hace 25 años y el compromiso por la vida asumido por todos los trabajadores del hospital", expresó Kapszuk.
Por su cercanía con la AMIA, el Hospital de Clínicas, que depende de la Universidad de Buenos Aires, recibió el 18 de julio de 1994 a la gran mayoría de los heridos por el atentado.
"Esa tragedia marcó nuestras vidas. AMIA todavía nos duele", dijo durante la inauguración el médico Luis Sarotto, quien era jefe de guardia del hospital al momento del atentado.
Y agregó: "Estos murales nos llenan de felicidad porque nos recuerdan el lazo indestructible que nos une a la AMIA, nos recuerdan que hay que luchar para que algo así no vuelva a ocurrir y además reconocen el trabajo de todos los que ese día dejaron sus manos, sus horas y su corazón".
Ariel Eichbaum, presidente de la AMIA, dijo a su turno: "Es conmovedor, a pocas horas de cumplirse 25 años del atentado, inaugurar estos tres murales", y agregó: "La memoria debería ser un homenaje, pero en este caso es también un reclamo de justicia".
El Corredor de la Memoria es una "intervención en el territorio" que busca "dejar huellas y marcas para que nadie pueda tener la sensación de que en Pasteur no pasó nada", afirmó Kapszuk.
El primer punto de este "corredor" es la estación del subte B "Pasteur-AMIA", que fue intervenida por más de 30 artistas con obras de arte que representan el "reclamo de justicia", describió el curador.
Luego, a lo largo las cinco cuadras de la calle Pasteur ubicadas entre las avenidas Corrientes y Códoba, se plantaron 85 árboles con los nombres de cada una de las víctimas.
Otro "hito del corredor" se encuentra en el nuevo edificio de la AMIA, que fue construido sobre los cimientos del anterior, pero unos metros "retirado de la línea de edificación", dejando libre una medianera que tiene "las dos únicas huellas del viejo edificio: dos vigas adheridas a la pared".
En esa medianera, el artista Martín Ron pintó la obra llamada el "Muro de la Memoria".
Con información de la Agencia Télam