¿Cómo tiene que leerse este fenómeno? ¿Un rasgo común o una dificultad de la política? ¿Los mayores deben ser interpelados o la experiencia es un bien superior? Carlos Campolongo (71), actual vocero del PJ intervenido, no duda: “Desde la perspectiva filosófica del macrismo, la generación es una cuestión biológica. Para mí, la biología incide, pero cada uno tiene su ADN -apunta ante A24.com-. La generación no es sólo una cronología, sino una zona común de experiencias”.
Campolongo, pese a sus canas, está hiperconectado, hace gimnasia y editó un libro (“Indignados. La Argentina de todos contra todos”) que hasta fue recomendado por el papa Francisco. Con un dejo de autocrítica, aclara que la falla está en “atornillarse a los sillones y constituir una burocracia permanente. En el peronismo muchos han usufructuado un merchandising que les ha dado permanencia en la posición y, en algunos casos, engorde de los bolsillos”.
Ricardo Antonowicz, pisiocoanalista y jefe de Salud Mental del sanatorio porteño "Julio Méndez", aporta que si bien los candidatos “se eligen por su trayectoria y experiencia, habría que preguntarse si están en condiciones o actualizados para realizar la función que tienen los políticos, que es solucionar los problemas de la gente”.
Ese es uno de los puntos centrales. En una sociedad que vive en un estado de mutación constante, resulta válido indagar si un político de 70 años puede estar dispuesto -o la altura- de esos cambios. La consagración de Donald Trump (72) o el propio papa Francisco (81) parece desestimar ese planteo.
El goce del poder
Antonowicz hizo cursos con políticos mayores y los conoce. Advierte que si necesitan asesores de imagen es porque “no son creíbles”. A la hora de explicar la sobreabundancia de candidatos mayores, le dice a A24.com que muchos, en general, “tuvieron algún lugar de poder, y cuando uno se relaciona con el goce del poder es muy difícil soltarlo. Ese goce atrapa, y renunciar implica una pérdida”.
Es lo que podría explicar, por ejemplo, la persistencia de los Rodríguez Saá: Alberto busca nuevamente ser candidato a presidente, después haber competido en 2011, y Adolfo (71) se encamina a volver a postularse como gobernador. Cerca de los puntanos cuentan a A24.com que ambos "hacen actividad física, se juntan con jóvenes y se preocupan por estar dinámicos". No es poco.
Mundo de quimeras
Que la mayoría de los aspirantes sea de un rango mayor a los 70 años puede evidenciar también que el “trasvasamiento generacional” del peronismo es sólo una ilusión, y que el punto final está marcado por los límites biológicos. Pero hay matices. “Cambiemos tiene una idea publicitaria/comercial de lo nuevo. La palabra ‘nuevo’ y ‘gratis’ son las dos más eficientes de la publicidad. Ellos eligieron lo nuevo. Pero eso no implica que no tengan los peores vicios de los viejos. Y viceversa”, dice Campolongo.
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Télam, 08/06/2018 Buenos Aires: El congreso organizado por la desplazada conducción del PJ Nacional, que se aprestaba a comenzar sus deliberaciones este mediodía en el microestadio de Ferro, aprobará la conformación de una comisión de acción política que procurará -lograr la unidad del peronismo- de cara a las elecciones presidenciales del 2019. Llegando José Luis Gioja.Foto: Amarelle
Gioja, el presidente desplazado. (Foto: Télam)
A eso se suma la fractura social que significó la dictadura. “En Argentina ha habido desgarramientos y escisiones muy fuertes, y una generación diezmada, ya sea por la represión o los miedos que se han inculcado, o por el individualismo, y es difícil construir generaciones con fraternidad”, apunta el vocero del PJ. La ausencia de una generación explica también la supervivencia de los mismos nombres, como en una secuencia que se repite sin fin.
Antonowicz cree, de todos modos, que la experiencia de un político debe valorarse como tal. “No tenemos la cultura de los japoneses de respetar a los mayores por su sabiduría y transmisión. Los desechamos”, lamenta, aunque hace una salvedad: “Una cosa es un mayor que transita una sabiduría, y otra es que un mayor quiera tener sólo el poder de dominar”. Una ecuación que el peronismo, y la política, todavía están lejos de resolver.