ver más
alarma

Lecciones, fotos y consejos para el Macri "piloto de tormentas"

por Pablo Winokur | 29 de septiembre de 2018 - 20:56
Lecciones, fotos y consejos para el Macri piloto de tormentas

Después de la devaluación de 2001, los más altos funcionarios del Gobierno de Duhalde se juntaron con el jefe del sindicalismo de entonces Rodolfo Daer y le plantearon que su modelo económico solo tendría sustento si ellos ayudaban a desindexar la economía y no hacían ruido. Ese acuerdo fue fundamental para que la devaluación no se derivara en múltiples protestas y a su vez no indexara la economía.

La dinámica de la crisis requiere de muchas decisiones rápidas para un “piloto de tormentas” –como llamaban a Duhalde y ahora intenta autodenominarse Macri- pero también necesita de mucho ejercicio de diálogo. “Si no lo arreglaron antes, menos lo van a arreglar ahora solos y sin amigos”, ironiza un hombre que transitó aquella gestión en 2001 y que insiste: “Cualquier programa necesita del acuerdo con fuerzas empresariales y sindicales”.

La política económica que intenta llevar adelante Cambiemos (o mejor dicho, el PRO) en esta última etapa de gestión es una política ortodoxa clásica, que en algún punto es más fácil de implementar. “Las políticas heterodoxas son más trabajosas”, dice el exfuncionario.

Esta política ortodoxa clásica implica no emitir más pesos, secar el mercado para evitar que los pesos excedentes vayan al dólar y generar una cierta caída de la actividad para que los precios se congelen. El problema, dicen desde la otra biblioteca de la economía, es que en una economía indexada no se puede bajar la inflación por decreto.

Indexada está porque las tarifas siguen aumentando y con la última devaluación no se llega a cubrir los costos de las empresas, según reconoció el propio secretario de Energía Javier Iguacel; el Estado deberá pagar más subsidios y la gente más en las boletas.

Además, la economía está indexada porque los gremios van a tener que reclamar una reapertura de paritarias; e indexada porque los empresarios (productores, intermediarios, etc) ya tienen la gimnasia de generar aumentos para no perder con el dólar. Por si fuera poco, estamos frente a una economía bimonetaria de características únicas en el mundo donde la gente ahorra en dólares y las empresas fijan sus precios en función de otra moneda.

En ese esquema las recetas enviadas desde Washington o elaboradas en base a papers escritos en inglés no siempre resultan eficaces.

La construcción de una sopresa

Esto era lo que intentaba explicarle Luis Caputo, el renunciado presidente del Banco Central, a los tres técnicos del Fondo que monitoreaban sus operaciones diarias para sostener la moneda argentina. El acuerdo de junio decía que no se podía intervenir en el mercado y él necesitaba intervenir.
 “El FMI tenía razón en que estábamos incumpliendo, pero no puedo hacer otra cosa en esta situación”, le insistía Caputo a sus allegados. 

Mientras se presentaba la renuncia de Caputo, Guido Sandleris estaba en el banco ultimando detalles y asumiendo el mando. Las últimas 48 horas había estado en el banco. Nada escapó nunca del control del Presidente Macri. El día de la renuncia (coincidente con el paro) se intentó instalar la idea de que fue sorpresiva. No fue así. Hacía 15 días que estaba acordado que Caputo se iría un día antes de que se anunciara el acuerdo para evitar ruidos.

“Los mercados van a mostrar algún movimiento negativo por mi renuncia pero después van a ser buenas a partir del anuncio”, lo tranquilizó Caputo a Macri cuando le explicó por qué tenía que ser ese día.

Su remplazo estaba designado y el FMI estaba al tanto. Por eso en menos de dos horas el BCRA mandó el comunicado de la renuncia; Presidencia, el comunicado con el nombramiento; y el FMI comunicó su beneplácito. Nada de eso se puede decidir tan rápido en organismos tan burocráticos como son un Gobierno o un organismo internacional.


La mesa de los galanes peronistas

 Embed      

Mientras Macri anunciaba una "baja en la pobreza" interanual (que en realidad sería una potencial suba a partir de los próximos meses) del otro lado del mostrador de la política aparecía otra novedad. La foto del peronismo no kirchnerista (“no pongas racional, por favor, ya encontraremos un apelativo mejor”) que busca ser una alternativa entre el kirchnerismo y el macrismo.

Dos precandidatos presidenciales (Sergio Massa, y Juan Manuel Urtubey); el autoerigido jefe de los gobernadores, Juan Schiaretti; y el que maneja al peronismo en el Congreso, con aspiraciones vicepresidenciales, Miguel Pichetto. Sin mucho carisma y con algunas sonrisas forzadas (Schiaretti sigue muy golpeado por la muerte de De la Sota) lanzaron el “Frente”.

La reunión se decidió a último momento, porque Schiaretti anunció que tenía un viaje y Urtubey probablemente otro. Se encontró una oficina cercana que les quedara cómodo a todos y se hizo la foto. La agenda se tuvo que consensuar de a pedazos: todavía no hay un grupo de whatsapp de los 4.

La reunión fue cordial, nada del otro mundo. Se retrasó porque Urtubey llegó tarde de un acto en Santa Fe. Massa –conocido por su impuntualidad- llegó 5 minutos antes de la hora pautada, se encargaron de aclarar.

“Se consensuaron las reglas de juego básicas. Cuál es el esquema en el que nos vamos a mover”, explicaron en el entorno de uno de los 4. La idea es que este sea un primer paso y luego convocar a más dirigentes a que se sumen; fundamentalmente a los gobernadores. Están anotados en la lista Sergio Uñac (San Juan), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Rosana Bertone (Tierra del Fuego) y Juan Manzur (Tucumán), quien se pensaba incluir en esta pero fue vetado por Schiaretti.

Después las estrategias varían. Massa quiere sumar más que nada peronistas. Urtubey quiere sumar a todos los partidos provinciales, incluyendo al difícil socialismo santafesino. Los tiempos se irán charlando de a poco. Lo que es claro: no habrá actos de lanzamiento, ni campaña conjunta ni mucho menos el 17 de octubre que prometió Barrionuevo.

La idea es darle volumen político al frente, mostrar que existe una alternativa y también ayudar al Gobierno mostrando que existen alternativas racionales (“no pongas racional, por favor, ya encontraremos un apelativo mejor”) al kirchnerismo. Creen –y coincide el Gobierno- que esto es una buena señal para los mercados y para la sociedad.

¿Qué futuro real tiene este espacio? Para ganar las elecciones tienen que suceder alguna de estas dos variables.

1. Qué la economía no se estabilice y ellos quedarse con los votos de Macri dado que pueden compartir una parte de sus votantes. Así podrían ir a un balotaje contra el kirchnerismo y ganarle apelando a que los voten todos los que no la quieren a Cristina.

2. Que la economía estabilice y ellos convencer a los votantes y dirigentes de Cristina de que le pueden ganar el balotaje a Macri y ella no. “El kirchnerismo es orgánico pero con expectativas de poder”, sostiene uno de los 4. El objetivo en este caso sería salir segundos y llegar a una segunda vuelta apelando a que los voten todos los que no lo quieren a Macri.

Por supuesto, todo esto depende de la suerte en la que caiga la gran ruleta de la actualidad argentina. Lo que están haciendo ahora los muchachos es sumar fichas para poder apostar a más números. 

La convicción de la mesa de los galanes es que las elecciones en la Argentina se empiezan a delinear recién en los últimos 90 días (en junio cuando cierran las candidaturas) y la intención de voto se consolida apenas 48 horas antes de la elección. Por eso creen que este proceso es de “acumulación y consenso”.

Mientras tanto la realidad plantea otros problemas: “La política monetaria puede hacer bajar la inflación, pero en el medio podés dejar un tendal de empresas quebradas ”, analiza un hombre que tomó decisiones importantes en momentos difíciles. Mientras tanto, el Gobierno no recibe a los sindicatos, y el ministro de Producción descartó cualquier tipo de acuerdos de precios y salarios. Esta es la preocupante realidad de la Argentina de hoy. Todo lo demás es realismo mágico.

Compartir
Facebook
Twitter
Whatsapp

Noticias más leídas

Más sobre Política