Compañero
A comienzos de 2019, cuando el peronismo se encaminaba a un proceso de unidad para disputar las elecciones, Gioja designó a Ginés para coordinar de los equipos técnicos del PJ, una suerte de think tank concebido para dialogar con diversos sectores y elaborar propuestas de gobierno en todas las áreas.
El 8 de octubre de ese año, con un Alberto Fernández triunfante en las PASO, Ginés le entregó al futuro presidente un documento llamado “Aportes de equipos técnicos de la unidad”, una suerte de guía de 118 páginas con propuestas confeccionadas por 18 comisiones que estuvieron bajo su tutela.
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Ginés, en los equipos técnicos del PJ. (Foto: Télam)
Ginés, en los equipos técnicos del PJ. (Foto: Télam)
Su gestión en el partido no terminó ahí. Una vez que el peronismo volvió al gobierno -y con una nueva convocatoria para hacerse cargo del Ministerio de Salud-, Ginés siguió al frente de las reuniones de los equipos del PJ, que fueron recibiendo a los ministros de cada área para conocer las medidas de primera mano. Hasta que llegó la pandemia y los encuentros pasaron a la modalidad virtual.
Ahora, desgastado y sin crédito, Ginés terminó siendo víctima de la idiosincrasia de la política de su tiempo: asignaciones discrecionales para los propios, reglas generales para el resto. Una interna se cocinó, al mismo tiempo, en el Frente de Todos: Cristina quería en ese puesto a Daniel Gollán, quien fuera su ministro en el último tramo de su gobierno y que hoy cumple esa misma función en la administración de Axel Kicillof.
Si bien Carla Vizzotti fue la que terminó reuniendo mayor consenso dado su rol en la pandemia y su creciente protagonismo, otro que pudo haber vuelto -porque en el peronismo todo en un eterno retorno- fue Manzur, quien viene pidiendo protagonismo desde hace tiempo. Se lo mencionó como potencial jefe de Gabinete durante la conformación del gobierno; tal vez tenía interés en volver a comandar la cartera sanitaria. Terminaron dándole una de las vicepresidencias del PJ.
El cristinismo tiene un interés especial en el área: fue la propia vicepresidenta la que, en diciembre pasado, pidió “reformular” el sistema de salud y encendió las alarmas de todos los actores del sector, desde los sindicatos hasta las compañías de prepagas. Incluso obligó al Presidente a calmar los ánimos de los empresarios y despejar fantasmas de intervenciones.
Los hechos de los últimos días demuestran que esas discusiones pasaron por fuera de la órbita de Ginés, que se sentía marginado del calor del poder.
Su salida del gabinete es una de las advertencias más fehacientes de que el Frente de Todos puede ser a la vez oficialismo y oposición. Fue ministro de Eduardo Duhalde y de Néstor Kirchner, y había vuelto al gobierno por pedido expreso de Alberto. El fin de la parábola es que, antes de la tormenta, ni siquiera había sido incluido en la nueva lista del PJ que tiene al Presidente al frente de la unidad.