Llegó el momento de hablar del infierno. Por lejos, el mejor infierno de todos es el de la divina comedia, de Dante Alighieri. No solo están los famosos nueve círculos, si no que tenemos un ante infierno.

Llegó el momento de hablar del infierno. Por lejos, el mejor infierno de todos es el de la divina comedia, de Dante Alighieri. No solo están los famosos nueve círculos, si no que tenemos un ante infierno.
¿Quiénes están allí? Los tibios, los que no se juegan por nada, destinados a correr sin reposo, desnudos, perseguidos por insectos y avispas que los pican en todos el cuerpo. Estas almas están condenadas a no cruzar nunca el Río Aqueronte porque no tenían voluntad para, luego sí, llegar a los conocidos círculos infernales que diseñó el Dante.
Hace rato venimos insistiendo en este programa que Cristina Kirchner no se corrió de la presidencia solamente porque no le daban los votos. Tampoco se corrió de la presidencia solamente por un pacto judicial para no ir presa.
Ahí tenes nueve explicaciones, nueve datos duros con nueve círculos que explican por qué Argentina está en el infierno y será muy difícil de gobernar. Y el kirchnerismo en el 2015 también había dejado la Argentina en el infierno.
El problema es que cada presidente que viene le deja un país más complicado al otro. La única que se dio cuenta fue Cristina, que lo va a mirar desde su despacho de vice. Mucho más cómodo que el inodoro frío y oxidado de Ezeiza.