Lo que pasó en las últimas hora es que tanto Macri como Fernández salieron del modo electoral y entraron en modo gobernabilidad. Suspendieron por un rato la campaña y priorizaron la salud de un enfermo llamado Argentina, que estaba a punto de morir. Los nueve anuncios económicos de ayer son una aspirina y una gasa, pero el décimo fue el más importante.
Ese diálogo telefónico que funcionó como el comienzo de una transición institucional sensata. Lo que terminaron de entender ambos es que la grieta sirve para hacer campaña, pero no para gobernar y menos en situaciones de crisis. Cuando necesitas al otro y no tenés puentes, estás en el horno.
¿Qué hizo un sector radicalizado del kirchnerismo desde que empezó la gestión de Macri? Buscó desgastar, buscó limarlo. Lo primero que hizo Cristina Kirchner fue intentar vaciarlo de legitimidad de origen. El 9 de diciembre de 2015, un día antes de que termine su mandato, dijo que la sociedad había votado confundida por los medios de comunicación. Lo segundo que hizo, fue no presentarse al Congreso de la Nación al traspaso de mando. No quiso entregar la foto de ella transfiriéndole el poder a su enemigo Mauricio Macri. Lo tercero fue repetir una y otra vez que no llegaba a completar el mandato. Lo último, lo asoció con una dictadura militar.
Hoy, jueves 15 de agosto de 2019, ese diálogo se recuperó únicamente porque se dieron cuenta que si daban un paso más en falso, lo que venía era el abismo.
Fernández va a tener qué elegir qué tipo de gobierno quiere tener. Si predominan los sectores más moderados, representados por Guillermo Nielsen y Santiago Cafiero, o si se imponen los sectores agresivos. El domingo a la noche tuvimos una pequeña pista cuando vimos a Máximo Kirchner, líder de La Cámpora, como dueño de la escena.
Hay motivos suficientes como para desconfiar del kirchnerismo. Cuando Cristina tuvo la suma del poder total hizo un verdadero desastre. Escrachó disidentes, dividió a la sociedad, usó el Congreso como escribania, suspendió la medición de la pobreza, y se peleó con el campo, con el periodismo, Estados Unidos, bancos y supermercados. Ellos prometen haber aprendido y volver "buenos". Permítanme la desconfianza.