El ministro consideró que, si bien la curva de casos sigue cayendo, los rebrotes en Europa son una señal de alarma de lo que nos puede pasar antes de la llegada definitiva de la vacuna. "De este tipo de situaciones tan dolorosas, propongo que lo tomemos como una experiencia de resiliencia, que nos dé un camino de cuidado colectivo para los meses que nos quedan", consideró.
Finalmente, sobre el aumento de contagios que se puede dar por la despedida multitudinaria, dijo: "Las consecuencias de los actos se evalúan en los 7 o 14 días que le siguen. No podemos hacer predicciones. Que hayan sido al aire libre nos protegen parcialmente. Pero lo que ocurrió ayer, ya ocurrió".