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La reunión secreta que logró la unidad peronista en el Senado

por Pablo Winokur | 22 de noviembre de 2019 - 06:26
La reunión secreta que logró la unidad peronista en el Senado
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Alberto Fernandez

Fue una reunión secreta en el hotel Conde que queda en el medio de la 9 de Julio. Se juntaron el futuro ministro del Interior de Alberto Fernández, Eduardo “Wado” de Pedro, y el gobernador de Formosa Gildo Insfrán. Hablaron de política y Wado llevó una propuesta: poner a un formoseño como jefe de un bloque de senadores oficialistas unificado y evitar la dispersión en dos bloques diferentes: uno kirchnerista puro y uno de los gobernadores peronistas.

Así, con Insfrán a la cabeza, se selló la unidad del bloque de los senadores del Frente de Todos con el senador formoseño José Mayans a la cabeza. Será confirmada formalmente en una primera reunión de bloque el próximo martes, un día antes de la jura de los nuevos senadores.

La reunión entre Wado e Insfrán fue clave para destrabar ese conflicto. Antes, de Pedro había estado en el Senado, reunido con distintos senadores. En el medio, Alberto Fernández se juntó con el senador Carlos Caserio, última piedra para el desafío de la unidad. Almorzaron el miércoles en Puerto Madero junto con Sergio Massa. Las opciones podían ser el ministerio de Agroindustria o el de Transporte.

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Wado de Pedro, uno de los artífices del acuerdo.

Caserio le pidió una semana para pensarlo y hasta la noche del jueves no había tomado una decisión, confirmaron en su entorno a A24.com. No estaba en sus planes tener un cargo en el Ejecutivo. Tiene 69 años y debería mudarse definitivamente a Buenos Aires. El senador ahora está en Córdoba y el jueves por la noche, en un evento por los 70 años de la gratuidad de la educación pública, insistió en que confirmaría la semana que viene.

Caserio era la última traba para la unidad del bloque de senadores del Frente de Todos. Alberto prefirió un esquema de bloque unificado y no un interbloque. La idea detrás es que ese sistema de interbloques servía para una coalición de distintos partidos políticos -como es Cambiemos- pero que no es la correcta para un Frente con un partido dominante –el PJ- en el que “hay matices de posicionamiento político en torno a la interna del peronismo, pero somos todos lo mismo”, explica un operador del Senado.

En todo caso, habrá lugar para que haya bloques independientes pero aliados por fuera del PJ como podrían ser los legisladores del Frente Cívico por Santiago del Estero (que responden a Gerardo Zamora) o los espacios progresistas en diputados como el de Fernando “Pino” Solanas o Victoria Donda.

Caserio tenía una dificultad. El voto fuertemente antikirchnerista en su provincia le impediría estar en el Senado adentro del bloque junto a La Cámpora. Por eso en los últimos días venía insistiendo en que habría dos bloques: uno de los más cercanos a Cristina y otro de los gobernadores.

Pero mientras Caserio redoblaba la apuesta, el otro peso pesado del “bloque de los gobernadores”, José Mayans, hizo trascender su posición: el Senado será la casa de Cristina Kirchner y es ella la que debe definir el esquema de conducción que quiere para el bloque oficialista.

Mayans siempre mantuvo buena relación con Cristina; aún en el peor momento del peronismo clásico con el kirchnerismo. Por eso, su nombre permitía acercamiento entre los espacios. Insfrán, gobernador de su provincia y su líder político, también fue de los gobernadores que nunca sacó los pies del plato: incluso en el peor momento, siguió llamando Frente para la Victoria al frente electoral de su provincia, cuando muchos otros viraron hacia otras denominaciones.

El acuerdo se terminó de sellar el miércoles con el encuentro entre Wado e Insfrán. Mayans, hasta ahora vice del bloque, va a ser el número uno del bloque oficialista unificado. Si estos mecanismos se terminan de concretar el Frente de Todos podrá acceder al quórum propio en el Senado, superando los 40 senadores (37 es el quórum).

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José Mayans pasará a ser el jefe del bloque oficialista unificado del PJ en el Senado.

Cerca de Cristina ya cuentan adentro del bloque oficialista incluso a los misioneros (ellos aún dudan un poco) y los pampeanos que siempre hicieron juego propio.

Los acuerdos a nivel Senado los terminaron de cerrar el propio Mayans con Marcelo Fuentes, delegado de Cristina en la Cámara alta. Por supuesto, con su aval.

¿Y si alguien quiere saltar del charco? Los que manejan la presidencia (de la Nación y de la Cámara) tienen las herramientas administrativas para torcerles el brazo, según cuenta un viejo conocedor de los pasillos parlamentarios.

El último enigma sigue siendo la presidencia provisional del Senado, tercera en la línea de sucesión. El plan A de Cristina es Anabel Fernández Sagasti. Pero todavía no está cerrado. ¿Otras opciones? El sanjuanino Rubén Uñac; el pampeano Daniel Lovera o el misionero Maurice Closs. Justamente estos dos últimos pertenecen a bloques que son los que le permitirían al Frente de Todos contar con ese tan preciado quórum propio.

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